martes, 17 de julio de 2012

Mentiras (Escucha mientras lees)


- Petulia - The Kooks - 

La apuñale... Me desperté sudoroso. Agitado, más bien asustado. Era tan real. Era de todo menos un sueño. Era una visión. Había visto el futuro. Lo que me daba miedo era lo realista del sueño. Sabía que iba a ser capaz de apuñalarla. A la misma que besaba con tanto sentimiento. A la misma que me abrazaba y me hacia sentir completo. A la misma que me hacia sentirme seguro de mi mismo. Mire a mi lado. En mi mesa quedaba aún un poco menos de medio vaso de agua. Lo tome. Se agito en cuanto lo tome. Estaba temblando. Lo lleve a mi boca. Tome un poco. Respire hondo y me volví a hundir en mis sueños. El día siguiente la vería. Tenia la sensación de que ella también quería matarme y estaba seguro de que esa era la razón de mis sueños.

Tome uno de esos cigarrillos que tanto odio, estos los odiaba más porque no tenían filtro. El humo ascendía en el frió de la lluvia, revelándose así contra el agua en una batalla que duraría la longitud del rollo de papel que sostenía nerviosamente mi mano. Paró un bus. Sabía que era ella. Se me acerco apenas mirándome a los ojos. Yo la abracé. Era como un reflejo, lo hacía cuando no sabía realmente que hacer, lo peor de todo es que sabía que mis abrazos eran los peores del mundo. Ella se soltó rápidamente y empezamos a caminar. El silencio nos torturaba. Empece a preguntarle cosas estúpidas, quería hacerla reír, quería ver si realmente me quería matar. Parecía que no. La hice sentar al lado de la fuente. Me senté allí y ella me veía directo a los ojos. Empece a reír por cualquier cosa. Eran los nervios. Quería evitar lo que venia. Tenia que evitar apuñalarla como en mi sueño. La mire a los labios. Siempre tan atractivos. Finalmente a los ojos. Esos ojos que antes me hacían vibrar, me hacían dar cualquier cosa por verlos, ahora me ahogaban. Quería matarla.
- Quiero verte el resto de mi vida- dijo con mucha ilusión.
- Anoche soñé contigo- le dije.
Entonces se congeló en el tiempo para siempre. Cuando hubo pasado esto, se levantó furiosa y se fue. Yo camine pensando en que había hecho lo que debía, no le había hecho daño. Seguía viva. Entonces me contactó nuevamente. Quería saber porqué. La busque decidido. Crucé sus brazos encima de sus hombros. Ella se resistía a mi abrazo. Le dije que la maquina se había dañado. Entonces un par de lagrimas calleron. Le dije que no podía dejarla así. Ella me dijo que si, me empujó y se fue. Yo entonces volví a donde estaba antes pensando que lo había evitado, Seguía viva después de todo. Fui al baño y me arreglé, lamentándome porque no la volvería a ver. Entonces me pregunte si todavía la amaba.

El sol se puso del otro lado. A ese lado estaba ella. Increíblemente, otra vez. Mi misión evitar matarla.
- ¿Ya se pudrió el queso?
- Todavía no- mentí.
Entonces ella se puso a caminar, por horas y horas pensando fuertemente, a veces llorando y otras gruñendo. Finalmente volvió a mi.
- ¿Podemos darle vuelta a la página?- me preguntó con esperanza en sus ojos.
- Tengo mucho que pensar- inquirí.
Entonces pasó lo inaudito. Todo se tornó negro. Detrás de ella una forma se acercó lentamente. Mientras tanto, ella movía los labios y decía cosas que me eran imposibles de escuchar. La sombra empezó a tomar forma y entre su mano se definió un cuchillo. Entonces esta tomó impulso abalanzandosele. En esto ella se había desesperado y me pedía una respuesta, y yo tratando de salvarla y responderle al tiempo le dije: "Se pudrió". Entonces pasé rápidamente mi mano a su espalda y tomé el cuchillo para salvarla. No sirvió. Estaba clavado y la sombra ya no estaba. El mango del cuchillo estaba en mi mano, el filo en su cuerpo. La había apuñalado exactamente como lo hacía en mi sueño. Solo que peor pues por intentar salvarla, hice una herida aparatosa que le quitó la vida inmediatamente.

Traté. De veras. Hice todo lo posible por no hacerle daño, pero termine haciéndole mucho más del que habría hecho si no hubiera intentado nada. ¿Y ahora como arreglar las cosas si estaba muerta? Se había ido para siempre con la idea de que yo era un asesino rancio y sínico. Lo triste realmente es que no lo era. Como decirle que alguna vez la amé de verdad por mucho tiempo, pero que hace poco me habían entrado ganas de matarla. ¿Como decirle que fue real? Imposible. Me fue imposible por haberle dicho mentiras. El queso se había podrido recientemente y punto. Ahora tendré que sufrir más yo con mi reputación de asesino que ella por no disfrutar de la vida.

domingo, 4 de marzo de 2012

¿Vacaciones?

No estoy seguro como empezó, digo no fue mi culpa pero igual es una situación inesperada, sobre todo si uno está paseando, porque suelen ser tiempos donde el sol brilla sin cansarse y todo parece ser perfecto. Sin embargo parece que Sasaima es un pueblo maldito. Nunca había visto que lloviera tanto en mi vida, menos a esa hora, y menos de ese modo. Todo estaba tranquilo y aunque seguía oscuro afuera ya empezaba un nuevo día. Todos estaban dormidos, pero yo que andaba tomando cerveza hasta no hace mucho tuve, necesariamente que levantarme al baño, entonces fue cuando sucedió, me acorde de lo lindo que era la lluvia para dormir y decidí poner más atención a su dulce sonido. Escuche un rugido, un rugido infernal que no paraba, un rugido que se robó todo mi sueño y me lo cambio por aquel miedo que solía tener cuando pequeño por las noches después de que mi primo me contara historias de terror de nuestro colegio. ¿La diferencia? Esta vez estábamos hablando enserio, el ruido era real, no era un gruñido de perro o un ronroneo de gato, parecía más como si la tierra se estuviera aclarando la garganta desesperadamente. Pensé en despertar a mis papas como solía hacerlo diez años atrás, pero no quería preocuparlos a menos de que fuera absolutamente necesario. Entonces me arme de un valor poco habitual en mí que me duro hasta que me percaté que la luz se había ido. Temeroso agarre una linterna que mi precavido papá había dejado sobre una mesa en ocasión de emergencia. La agarré y me dispuse a salir del cuarto lo cual resulto volverse la pesadilla de hace diez años, oscuridad total, pues era una casa en el campo y ni la luz de la luna ni la luz de la ciudad reflejada en el cielo llegaba a las tímidas ventanas de aquella cabaña. Entonces en mi cabeza aparecían aquellas imágenes de fantasmas que ya creía enterradas en mi mente mientras recorría un corredor que daba a un balcón que tenía un bombillo que para hacerme más macabro el momento alumbraba a medias y más que alumbrar estaba teñido de naranja, a punto de apagarse y apunto de prenderse. Avance y me encontré con algo de lo que pensaba yo era ajeno, un tímido riachuelo que antes pasaba a veinte metros ahora pasaba a tan solo diez, no era la tierra aclarándose la garganta, era un rio con el ruido más intimidante que jamás hubiera escuchado lo cual me aterró pues recordé todas las tragedias últimamente sucedidas en el país con tan brusco invierno. Entonces me abstuve de agitar la linterna hacia arriba pues no quería que pensaran que era una emergencia ya que sabía que había gente que si la necesitaba. Entonces me quede en un choque con la realidad de al menos cinco minutos que se me pasaron como una hora mientras alumbraba entre maravillado por la naturaleza y aterrado aquel riachuelo que era apenas un pedazo de un rio que pasaba no muy lejos de donde yo me encontraba, imaginármelo era el tope de preocupación que podía alcanzar. Sin embargo respire profundo y me calme mire los diez metros que nos separaban de una catástrofe y por alguna razón que ahora me parece ilógica, estuve seguro de que no iba a alcanzar la cabaña y con una confianza inimaginable volví al cuarto y no sé cómo, dormí, tal vez embriagado por el miedo, tal vez ante la situación mi cuerpo hizo un cálculo preciso que me dio seguridad, lo que sé es que estuve acertado. A la mañana siguiente nadie podía creer que no hubiera avisado, ni siquiera yo.

jueves, 23 de febrero de 2012

La Mujer De Mis Sueños

Era el paisaje perfecto, uno de esos lugares donde cualquier otra persona quedaría impactado, menos yo porque soy un poco insensible ante la belleza de la naturaleza. A un lado una casa hexagonal blanca con un balcón que la rodeaba y que era por tanto, hexagonal, tan hermosa que cualquiera viviría ahí, menos yo porque no me suelo impactar fácilmente ante la belleza de la arquitectura. Pero el lugar no era lo hermoso. Lo hermoso era el ambiente que me rodeaba, lo realmente hermoso era el aroma que seguía, olía a mujer y creo que era en un principio lo que me hacía mover lenta y angustiosamente más y más adentro entre la niebla que habitaba el corredor. A pesar del ritmo de mi corazón, que sabía a diferencia de mi a que estaba por enfrentarse, daba cada paso con placer, y trataba de moverme más lento aún para disfrutarlo. Cerré mis ojos por un momento porque me dio miedo quedarme ciego, pero entonces entendí que si no corría el riesgo no valdría la pena y por eso abrí los ojos. Pronto encontré recompensas por mi valentía, entre la blancura de aquel balcón, apareció una tímida silueta curva que se dibujaba tan suave como la dulce voz que empezaba a sonar. Respire hondo, ignore el temblor en mis piernas y seguí moviéndome lento no sin antes haber percatado mi error de mi apresurada conclusión, allí lo hermoso eran aquellas curvas grisáceas que, a medida que me acercaba, se tornaba por partes colorida. Y disfrute ver la transformación del blanco a diferentes colores pasando por múltiples gamas hasta que estuve lo suficientemente cerca como para disfrutar otra cosa. Solo vi su pelo negro y mi corazón se encargó de decirme de una vez por todas quien era. Ella la que alguna vez tuve pero tuve que dejar ir, la que siempre me había atraído pero sabía que era imposible, sin embargo pensé que si la vida nos había traído juntos a tan magnifico lugar era por algo y le confesé mi amor. Me miro tal y como esperaba, con sus ojos llenos de dulce y claro café, llena de pasión, pero supe que ella también sabía que lo nuestro era prohibido. Entonces se arrodilló lentamente posando sus manos sobre la pared blanca que se encontraba a su izquierda. Estando ahí, me miro profundamente para luego girar lentamente su cabeza y besar la pared por la que antes sus blancos brazos habían desfilado. A continuación se levantó y me miro nuevamente, con lo que mi corazón me indico nuevamente que hacer, me arrodille y bese exactamente el mismo lugar. Entonces ella sonrió y se fue lentamente, me paré desilusionado pero con la satisfacción de haberlo intentado, entonces de la niebla apareció nuevamente arrepentida. Entonces acerco lentamente su boca a la mía y aunque me gustaría relatar que me había equivocado una tercera vez ya que lo hermoso eran sus labios, fue justo ese momento en el que desperté del mejor sueño que he tenido.

lunes, 28 de noviembre de 2011

El Sueño Del Vaquero (Escucha Mientras Lees)

- Black Mud - The Black Keys -
Miré en mi bolsillo y encontré un hermoso recuerdo, nuestras lagrimas mezcladas. Me bajé del tren que me llevaba por un paisaje que se me antojaba muy familiar. Como si alguna vez hubiera estado en un desierto digno de mil historias fantásticas sobre vaqueros. Prendí uno de aquellos cigarrillos que odiaba pero que me inspiraba confianza y me senté a esperar entre el sol y la luna hasta que al fin la vi en la lejanía. Cada paso que daba me aceleraba mas el corazón. Nunca antes le había dicho que la amaba ni habría imaginado hacerlo, mucho menos en un lugar tan extraviado o en un momento tan común, pero es que escuchar música con una mujer al lado siempre ha sido un riesgo para mi. Así que había estado dándole vueltas en mi cabeza desde la última vez que la vi y a la noche anterior la idea se volvió contra mi y no me dejo dormir. Todo por que considere que ya no podía enmendar mi error, solo me quedaba ser feliz aunque costara herir un poco a una de las personas mas importantes de mi vida y decepcionar a las pocas personas a las que le importaba. Avanzó más y, ella, al notar que a medida que se acercaba mi cara de sufrimiento se acentuaba, incrementó el ritmo como si disfrutara torturarme. Sabía que el tren partiría la mañana siguiente y nunca mas en mi vida volvería a verla, aún así me pareció importante que supiera que la amaba, por ello, cuando llego, la abracé y le cogí la mano, como haría cualquier otro día. Entonces le dije: "te tengo que decir algo importante", y la sumergí en nuestra intimidad.
-¿Has soñado alguna vez?- le insinué.
-No.
-Pues anoche yo lo hice- le dije lamentándome, como quien confiesa un pecado.
-Ah!
-De hecho he soñado desde la ultima vez que te vi- dije con voz baja, con la esperanza de no ser escuchado- aunque... tu nunca has aparecido en mis sueños...
Entonces una lagrima rodó por su mejilla y he de aceptar que me tente a recogerla con la lengua, pero cuando vi que estaba paralizada supuse que no era lo adecuado. Esperé y decidí sentarme a fumar otro cigarrillo de aquellos que odiaba mientras esperaba a que su hermosa voz se liberara de su cuello, pero entonces me fume dos y tres. Me puse de pie, la abracé nuevamente y pellizque sus labios con los míos un trío de veces, (por que los pares de veces están trillados) y le susurre al oído para que quedara entre ella y yo: "te amo"... Entonces me acerque a su pecho y... trate de escuchar. Su corazón había dejado de latir, encambio el mió no se había detenido ni un poco desde que la había visto en la lejanía de aquel fantástico paisaje. Así, me fui convencido de que mi corazón le había robado todas las palpitaciones al suyo cuando la besé y que no me importaba que no me hubiera dicho que ella también me amaba, ya que de igual forma no volvería a verla.
Y la deje parada, sin moverle ni un solo pelo desde que le confesé que la amaba, a la merced del despiadado viento de aquel cuento de vaqueros que acababa de vivir y que terminó conmigo pegado a la ventana del tren, contemplando por última vez su belleza que empezaba a perderse entre el polvo.