Entre a mi cuarto. Desde luego, estaba aburrido. Tome mi guitarra y empecé a tocarla. Hice un recuento de aquellas canciones que me gustaba cantar. Las toqué y canté. Entonces me di cuenta que realmente no soy bueno cantando. Me sentí mal y bien al mismo tiempo. Decidí tocar aquellos solos de guitarra que alguna vez había aprendido. No me salían claramente. ¿Había perdido la práctica? No, simplemente nunca los había logrado tocar como se debía. Me esforcé y me di cuenta que realmente alguien normal no se percataría que no suenan como tienen que sonar. Sin embargo yo si. Y me molesta. ¿Cómo podía conformarme con que la gente no se diera cuenta si yo me estaba dando cuenta? Toda mi vida ha sido una pelea contra la mediocridad. Dudo que fuera falta de atención o algo así en mi niñez. Pero el deseo de destacar en algo me quemaba por dentro. Tampoco es fama lo que busco. Solo saber que tengo un talento que nadie más tiene, saber que soy bueno en algo. Sentirme especial. Pero no, aunque lucho por sobresalir, solo soy uno más. Uno mas de muchas y muchas manadas. Sirvo para todo, no soy bueno en nada. Y sabía que si me esforzaba podría llegar a sobresalir en algo. ¿Pero que es esta falta de voluntad? ¿Es que de verdad en vez de relajarme debería luchar por sobresalir en algo? ¿Todos tienen derecho a descansar verdad? Soy un mediocre, un soñador, un perdedor y un ganador al tiempo. Siempre tan cerca de la satisfacción. Siempre tan cerca de la frustración. ¿Cómo superar lo que creemos que somos? ¿Cómo diferenciar nuestros limites con la frustración y la satisfacción de la superioridad? ¿Porque lo anhelo tanto? ¿Porque siento necesario hacer algo que todo el mundo sea capaz de apreciar como mio? Algo hecho por mi, por nadie más y que todo el mundo lo note. ¿Porque tengo esta necesidad de reconocimiento? De que alguien me diga que está orgulloso de mi y que me diga que lo he hecho bien de corazón y no solo para hacerme sentir bien. No hay nada peor que ser felicitado cuando sientes que no has dado todo de ti y al mismo tiempo sabes que más no pudiste hacer. Sabes que caíste exhausto al hacerlo pero aún así no es suficiente para ti. ¿Que es más importante satisfacerte a ti mismo o a los demás? ¿Pero también que es más conveniente? Me siento joven y viejo para una vida en la que lo he perdido y ganado todo. ¿Podré responder esas preguntas algún día? ¿Podré estar orgulloso de mi mismo? ¿Podré quedar satisfecho con lo que soy? Al menos seré feliz. Si, soy un mediocre.
martes, 16 de julio de 2013
Pensamientos de un Mediocre
Entre a mi cuarto. Desde luego, estaba aburrido. Tome mi guitarra y empecé a tocarla. Hice un recuento de aquellas canciones que me gustaba cantar. Las toqué y canté. Entonces me di cuenta que realmente no soy bueno cantando. Me sentí mal y bien al mismo tiempo. Decidí tocar aquellos solos de guitarra que alguna vez había aprendido. No me salían claramente. ¿Había perdido la práctica? No, simplemente nunca los había logrado tocar como se debía. Me esforcé y me di cuenta que realmente alguien normal no se percataría que no suenan como tienen que sonar. Sin embargo yo si. Y me molesta. ¿Cómo podía conformarme con que la gente no se diera cuenta si yo me estaba dando cuenta? Toda mi vida ha sido una pelea contra la mediocridad. Dudo que fuera falta de atención o algo así en mi niñez. Pero el deseo de destacar en algo me quemaba por dentro. Tampoco es fama lo que busco. Solo saber que tengo un talento que nadie más tiene, saber que soy bueno en algo. Sentirme especial. Pero no, aunque lucho por sobresalir, solo soy uno más. Uno mas de muchas y muchas manadas. Sirvo para todo, no soy bueno en nada. Y sabía que si me esforzaba podría llegar a sobresalir en algo. ¿Pero que es esta falta de voluntad? ¿Es que de verdad en vez de relajarme debería luchar por sobresalir en algo? ¿Todos tienen derecho a descansar verdad? Soy un mediocre, un soñador, un perdedor y un ganador al tiempo. Siempre tan cerca de la satisfacción. Siempre tan cerca de la frustración. ¿Cómo superar lo que creemos que somos? ¿Cómo diferenciar nuestros limites con la frustración y la satisfacción de la superioridad? ¿Porque lo anhelo tanto? ¿Porque siento necesario hacer algo que todo el mundo sea capaz de apreciar como mio? Algo hecho por mi, por nadie más y que todo el mundo lo note. ¿Porque tengo esta necesidad de reconocimiento? De que alguien me diga que está orgulloso de mi y que me diga que lo he hecho bien de corazón y no solo para hacerme sentir bien. No hay nada peor que ser felicitado cuando sientes que no has dado todo de ti y al mismo tiempo sabes que más no pudiste hacer. Sabes que caíste exhausto al hacerlo pero aún así no es suficiente para ti. ¿Que es más importante satisfacerte a ti mismo o a los demás? ¿Pero también que es más conveniente? Me siento joven y viejo para una vida en la que lo he perdido y ganado todo. ¿Podré responder esas preguntas algún día? ¿Podré estar orgulloso de mi mismo? ¿Podré quedar satisfecho con lo que soy? Al menos seré feliz. Si, soy un mediocre.
domingo, 14 de julio de 2013
Palabras Correctas
Siempre me aseguré de abrazarla fuerte. No importaba a donde fuéramos. Me hacia detrás de ella y la abrazaba lo más fuerte lo que podía. No importaba si le hacia más peso o si estaba incómoda. Tenia que asegurarme que era mía, que seria mía y que nunca se iría. Siempre la rodeé con mis brazos, acerque mi cabeza a su cuello y olía eso a lo que solo ella huele mientras hablábamos y yo la besaba.
¿Hice bien verdad Dios? De verdad la amé. De verdad la protegí. De verdad estuve ahí cuando me necesito. De verdad la hice reír. De verdad, de verdad y de verdad la hice feliz. Yo también fui feliz. Soy feliz. Aún no se si mañana voy a ser feliz. No quiero maldecirlo, pero probablemente. La abracé muchas veces. Es atrevido decirlo, pero seguramente muchas más veces de las que la besé. Necesitaba asegurarme que era mía. Necesitaba asegurarme que lo único que le daba valor a mi vida y que me hacia sentir seguro era real. La abracé y la abracé. Necesitaba tenerla. Necesito tenerla. Ojala estuviera en mi cama en este momento mientras escribo esto, así cuando la acabara la besaría en el cuello, olería eso a lo que solo ella huele y la abrazaría hasta mañana.
Sólo quería dedicar el resto de mi vida a ella, y para ser honestos, ella no se veía muy asustada por ello. Creí en lo nuestro. Tomé las riendas cuando lo necesitaba. Eran 3 nuestros hijos. Lorena, la mayor. Y la abracé de verdad. Como si abrazarla me asegurará que nunca se fuera a ir. Y aún así, aunque soy capaz de expresar lo que siento en este espacio, aveces no me alcanza para expresarselo a ella. ¿En que momento se fue de mis brazos? Yo la abracé todo el tiempo. Ahora corre muy cerca de mi. Lo mejor sera abrazarla nuevamente y evitar que se escape nuevamente. ¿Y si esta vez no quiere ser abrazada?
Te juro que la amé. Me hizo sentir como se siente un niño. Lo supe. Fue un viernes en la tarde mientras escuchábamos música y yo la abrazaba. Los niños son felices y no lo saben. Cuando creces pierdes ese sentimiento de felicidad y es allí donde te das cuenta, no importa si pasaste malos momentos en tu infancia, sea como sea, sea si eres rico o eres pobre, si no tienes piernas o si tienes cuatro, cuando eras niño eres feliz. Y si una mujer te hace sentir así, déjame decirte hombre: has amado, la amaste. Entonces porque dejas que de cuando en cuando se escape de mis brazos. Yo la amo. Yo la abrazo para que ella me ame. No dejes que se escape. Tu lo viste todo. No me abandones tu también. Yo la amo y ella eres tu.
miércoles, 23 de enero de 2013
Merecía una horrible y asquerosa noche llena de las más horribles pesadillas...
-Uno, dos... tres- contaba el numero de timbres antes de que la llamada se desviara al buzón de mensajes- ...cuatro-.
Buzón de mensajes. Había sonado cuatro veces. Las dos veces anteriores había sonado el mismo numero de veces. Sabía al menos que no le estaba colgando, por tanto deducía que tenia el teléfono lejos y por ello lo ignoraba. Se pregunto si llamarla una cuarta vez sería excesivo. Sonó cuatro veces y nada cambió. Dejó el teléfono en una mesa. Se sintió una vez más como no le gustaba sentirse. Derrotado por nadie. Solo por su estupidez y su orgullo. Él mismo era su peor enemigo. Él mismo se hacia sentir inseguro. Él mismo era el que la decepcionaba. Y solo podía preguntarse cuanto más iba a aguantar. Se preguntaba si podía ser así de por vida. Pensaba "¿Cuantas veces debo perdonar a mi hermano?... setenta veces siete". Se preguntaba si era cierto. En esto había prendido uno de esos cigarrillos que tanto odiaba y que cada vez repudiaba más y más. "Setenta veces siete.." prosiguió. Se imaginó que si de verdad se amaban esto debía ser cierto. Pero luego se dijo a sí mismo que no era justo. No era justo que ella sufriera de ese modo. Él también sufría de vez en cuando por ella, pero no podía soportar la sensación que le producía saber que ella estaba sufriendo por su culpa. Sabía que ella ya no contestaría esa noche. Esa mala costumbre que tienen los seres humanos de irse a dormir sabiendo que todo esta mal. Aunque al mismo tiempo es comprensible. Se tiró al piso frustrado. Chupó de su cigarrillo y lloró en silencio. No quería que nadie se enterara de su situación y le fueran a preguntar de forma desinteresada e imprudente que le sucedía. Acabo el cigarrillo. Se pasó la mano suavemente por sus ojos limpiando sus lagrimas. Cogió el resto de la caja de cigarrillos y la botó a la basura, al fin de cuentas a ella nunca le había gustado que fumara. Abrió el cajón de su mesita de noche ubicado al lado de su cama. Un dolor atravesó el lado izquierdo de su pecho. Se quejó en silencio. Una vez le hubo pasado, buscó en su mesa de noche una cajita negra. La cogió con ternura, mientras su mano derecha seguía sobándose el pecho. La abrió con delicadeza. Al ver aquel anillo no pudo evitar derramar unas cuantas lagrimas y soltar un pequeño alarido ahogado. Cerró el cajón y ubicó la cajita encima de la mesa de noche. La dejó abierta y mirando hacia la cama. Se quitó el pantalón, quitó las cobijas, apagó la luz y se acostó boca abajo mirando la cajita. Aún en la oscuridad brillaba. Empezó a llorar, en silencio. Entonces algo interrumpió su llanto. Otro dolor. Era como el anterior, solo que más intenso y en el brazo izquierdo. Se levantó alarmado. Recordó aquella vez que ella se quejaba de un dolor en su pecho y él le había contado que el corazón no dolía en el pecho sino en el brazo izquierdo.
Le dio risa. Pensó que era un idiota por pensar semejante cosa. Y luego pensó ¿Y qué si esta era su última noche? Esto lo estremeció por completo. Acelerado, puso su mano sobre su corazón. Lo sintió muy débil De hecho, le costó mucho sentirlo. Se asustó, y en medio del pánico, trató de calmarse y pensar claramente. Seguramente por el susto que el mismo se había dado, su corazón se había visto afectado. No era doctor, pero esto tenía lógica para él. Así que creyó nuevamente que eran bobadas y se acostó a dormir. El dolor nuevamente atravesó desde su brazo hasta su pecho. Saltó del dolor y alarmado, puso su mano sobre su pecho. Esta vez no sintió ningún latido. Desesperado empezó a respirar fuertemente. Finalmente, tras un suspenso desagradable, sintió un pequeño golpecito dentro de sí mismo. Se levantó del pánico. Halo el dedo medio de su mano izquierda. Alguna vez había escuchado que ayudaba a prevenir infartos cardíacos. Y pensó nuevamente enserio: "¿Y qué si esta es mi última noche?".
Para ser claro, no pensó en su basta y hermosa familia que estaba llena de amor y se lo había dado todo para ser quien era. Tampoco pensó en sus amigos que por buenas o malas, habían hecho lo que el era, una personalidad explosiva pero finalmente distinguida que lo hacia único y lo hacia merecedor de ser llamado individuo. Tampoco en la música, su sueño frustrado. En todo lo que podía pensar era en ella. ¿Cómo iba a poder expresarle que la amaba tanto que quería pasar el resto de su vida a su lado? ¿Cómo iba a poder darle la gran disculpa que le debía por haberla decepcionado? Sencillamente no podía. Y sin embargo se sentía feliz. Se sentía feliz porque ella lo hacia feliz. Feliz porque ella era feliz. ¿Y se iba a ir sin siquiera darle las gracias? ¿Se iba a ir sin que ella supiera que de verdad lo sentía? Y sin embargo podía morir en paz. Porque la tenía. Porque la había tenido. Porque a pesar de todo, sentía que siempre la tendría. Pensó que si era su última noche, ella debía saber que antes de morir lo único que le importaba era ella. Sin embargo su dolor incrementaba. Se sentía mareado. Sin fuerzas para seguir de pie. Se acostó agotado. Estaba rendido. Era ya tarde, el día había sido pesado y se sentía pésimo. Puso su mano sobre su corazón. Sentía latidos muy irregulares. No tenía fuerzas ni de llorar. Alguna vez lo había intrigado el porqué los humanos estaban tan seguros de que el sol salía todos los días. Irónicamente para él, el sol no volvería a salir. De haber sabido que iba a morir habría aprovechado su último atardecer. Tal vez habría tomado algunas fotos desde aquella ventana por la cual siempre retrataba el ocaso. Recordó aquel sol que había visto hace poco justo encima del mar... El mar... El mar le recordaba el color que al tanto le gustaba ver en las uñas de ella... Sus uñas... Entonces ahí se dio cuenta. Abrió una vez más sus ojos. Miró sus uñas. Se dio cuenta que nunca las había podido dejar de morder. Levanto su dedo indice. Alzó su mano y con todas las fuerzas que le quedaban rayó con su uña la pared que tenía al lado. Escribió: "Te Amo". Dejó caer su mano. Durmió tan profundo como nunca había dormido en toda su vida. Tan profundo que fue cuarenta y siete horas después que se supo que no despertaría nunca jamás.
lunes, 12 de noviembre de 2012
A quien le interese... Algo muy sincero sobre mi.
Así como por ahí andan los personajes frustrados, supongo que de algún modo deben existir los seres indecisos. A esos pertenezco yo. A esos que les cuesta decidirse a hacer las cosas. No tanto por timidez sino porque analizan los beneficios y consecuencias de todas las acciones. Examinan todas las probabilidades. Entonces toman una decisión. Lo hacen. Se equivocan. Y luego se dicen a ellos mismos: “A la próxima no lo pienso dos veces”. Entonces piensan si está bien o no pensar las cosas dos veces. Toman una decisión. Esta vez es correcta. Entonces la olvidan. Pasan por una situación donde deben elegir. Se equivocan. Piensan si está bien o no pensar las cosas dos veces. Lo olvidan. Lo realmente particular y atractivo de estos personajes es que si realmente le temen a algo, más allá de sus características personales, es a equivocarse. Y es lo que más hacen. Por eso, aunque los he llamado personajes indecisos, me gusta llamarles de cariño idiotas. ¿Para qué tanto análisis? ¿Porqué se preocupan tanto por tratar de equilibrar las balanzas? ¿Para que tanto esfuerzo si igual terminan metidos en el peor de los casos posible? En conclusión, los idiotas son personajes constantemente agredidos por algo que me gusta ver como la síntesis entre las leyes de Murphy y el karma corrompido. Como dije anteriormente, encontré dos temas. Ya expuse una: los idiotas. La segunda es algo que reconozco como tema porque me aterra. Pero antes de exponerla me gustaría indicar que identificar este tema no fue una tarea tan tediosa como la anterior. Simplemente llegó de la nada, en un momento cualquiera, en un lugar cualquiera; y supongo que esto sucedió porque es parte de mí. La soledad. Entiéndase soledad no cómo el sencillo hecho de estar solo una tarde. Eso es agradable. Tomarse un descanso de todo el mundo y dedicárselo a uno mismo es algo reconfortante. Soledad es tener algo que perder y perderlo. Más lejos de cosas que se pueden ir fácilmente como una pareja, soledad es perder esas cosas a las que podemos estar arraigados desde nacimiento. Sin ir muy lejos, perder la familia o la identidad pueden causar sensación de soledad.
Imaginar esa escena donde muere alguien que realmente ha influido en mi vida, toca el lado más sensible de una persona. Y lo digo porque sé que no es en miedo único, es algo que nos toca a todos y lo peor es que sabemos que es algo inevitable. Aquí puede que se halla desarrollado un poco eso de que mi tema es la muerte. La muerte causa soledad. Pero no solo me interesa la soledad por muerte. Me interesa la soledad en todos sus aspectos y formas. No solo con la muerte se pierde a alguien importante. Por ello puede verse esto como un desarrollo de lo que primero consideré como un tema. Pero tal vez me desvié del tema. ¿Por qué lo considero un tema cuando digo que es algo común? La cosa es que pienso en ello más de lo saludable. Entonces se me aguan los ojos. Me doy cuenta de que no debería estar pensando en eso y más bien disfrutar lo que tengo. Pienso un buen rato si está bien pensar tanto en cuando pierda mis cosas, en cuando quede solo. Entonces tomó una decisión que creo correcta. La olvido. Vuelvo a pensar en que algún día quedaré solo. No debería pensar tanto en eso. Lo hago de nuevo. Soy un idiota.
miércoles, 7 de noviembre de 2012
Del porque merezco una horrible y asquerosa noche llena de las más horribles pesadillas...
Un agradecimiento especial a aquellos que reconocen a los idiotas y les permiten arreglar las cosas sabiendo que ellos siquiera saben que hicieron. :P:*:P:P:*:*:P
She Moves In Her Own Way
Difícil / Música
Pocas cosas son realmente difíciles en la vida, no importa si te quita el sueño, luego te darás cuenta de que su valor es mínimo y casi omitible. ¿Entonces que es realmente difícil en la vida me pregunte hace unos minutos? Lo único difícil, que te hiere y que deja cicatrices en el alma, es dejar lo que amas, dejar tus sueños, aun sabiendo que no están del todo perdidos, es feo ver como teniéndolos tan cerca, se alejan con unas cuantas palabras que ni sentido tienen. Hablando mas de mi mismo, he dado cuenta que mi vida ha estado cambiando, mas labores, mas deberes, mas derechos, mas amor y finalmente menos tiempo para soñar, mejor dicho menos tiempo para la música. Ahora solo la escucho en el bus mientras pienso en otras cosas y la uso de background mientras leo y mientras escribo. Es triste verla pasar de ese modo a un segundo plano si, pero mas que nada es grave por que la he dejado de sentir, ya no le pongo amor, ¿Donde quedaron todas esas notas enamoradas que mis dedos tocaban en mi hermosa guitarra color cereza? ¿Donde quedó mi corazón? ¿Y mis sueños? Por fin entiendo, a pesar de que no me hace falta nada, porque siento ese vacío dentro de mi... Estoy perdiendo la música... Eso es realmente difícil... Dejar ir tus sueños es mas cruel que incluso negar tu propia existencia... Nunca los botes, a menos de que sea estrictamente necesario... Ah! Y te pido de todo corazón que nunca pierdas la esperanza y la fe, son los únicos dos lugares donde tus sueños pueden vivir...
martes, 17 de julio de 2012
Mentiras (Escucha mientras lees)
- Petulia - The Kooks -
Tome uno de esos cigarrillos que tanto odio, estos los odiaba más porque no tenían filtro. El humo ascendía en el frió de la lluvia, revelándose así contra el agua en una batalla que duraría la longitud del rollo de papel que sostenía nerviosamente mi mano. Paró un bus. Sabía que era ella. Se me acerco apenas mirándome a los ojos. Yo la abracé. Era como un reflejo, lo hacía cuando no sabía realmente que hacer, lo peor de todo es que sabía que mis abrazos eran los peores del mundo. Ella se soltó rápidamente y empezamos a caminar. El silencio nos torturaba. Empece a preguntarle cosas estúpidas, quería hacerla reír, quería ver si realmente me quería matar. Parecía que no. La hice sentar al lado de la fuente. Me senté allí y ella me veía directo a los ojos. Empece a reír por cualquier cosa. Eran los nervios. Quería evitar lo que venia. Tenia que evitar apuñalarla como en mi sueño. La mire a los labios. Siempre tan atractivos. Finalmente a los ojos. Esos ojos que antes me hacían vibrar, me hacían dar cualquier cosa por verlos, ahora me ahogaban. Quería matarla.
- Quiero verte el resto de mi vida- dijo con mucha ilusión.
- Anoche soñé contigo- le dije.
Entonces se congeló en el tiempo para siempre. Cuando hubo pasado esto, se levantó furiosa y se fue. Yo camine pensando en que había hecho lo que debía, no le había hecho daño. Seguía viva. Entonces me contactó nuevamente. Quería saber porqué. La busque decidido. Crucé sus brazos encima de sus hombros. Ella se resistía a mi abrazo. Le dije que la maquina se había dañado. Entonces un par de lagrimas calleron. Le dije que no podía dejarla así. Ella me dijo que si, me empujó y se fue. Yo entonces volví a donde estaba antes pensando que lo había evitado, Seguía viva después de todo. Fui al baño y me arreglé, lamentándome porque no la volvería a ver. Entonces me pregunte si todavía la amaba.
El sol se puso del otro lado. A ese lado estaba ella. Increíblemente, otra vez. Mi misión evitar matarla.
- ¿Ya se pudrió el queso?
- Todavía no- mentí.
Entonces ella se puso a caminar, por horas y horas pensando fuertemente, a veces llorando y otras gruñendo. Finalmente volvió a mi.
- ¿Podemos darle vuelta a la página?- me preguntó con esperanza en sus ojos.
- Tengo mucho que pensar- inquirí.
Entonces pasó lo inaudito. Todo se tornó negro. Detrás de ella una forma se acercó lentamente. Mientras tanto, ella movía los labios y decía cosas que me eran imposibles de escuchar. La sombra empezó a tomar forma y entre su mano se definió un cuchillo. Entonces esta tomó impulso abalanzandosele. En esto ella se había desesperado y me pedía una respuesta, y yo tratando de salvarla y responderle al tiempo le dije: "Se pudrió". Entonces pasé rápidamente mi mano a su espalda y tomé el cuchillo para salvarla. No sirvió. Estaba clavado y la sombra ya no estaba. El mango del cuchillo estaba en mi mano, el filo en su cuerpo. La había apuñalado exactamente como lo hacía en mi sueño. Solo que peor pues por intentar salvarla, hice una herida aparatosa que le quitó la vida inmediatamente.
Traté. De veras. Hice todo lo posible por no hacerle daño, pero termine haciéndole mucho más del que habría hecho si no hubiera intentado nada. ¿Y ahora como arreglar las cosas si estaba muerta? Se había ido para siempre con la idea de que yo era un asesino rancio y sínico. Lo triste realmente es que no lo era. Como decirle que alguna vez la amé de verdad por mucho tiempo, pero que hace poco me habían entrado ganas de matarla. ¿Como decirle que fue real? Imposible. Me fue imposible por haberle dicho mentiras. El queso se había podrido recientemente y punto. Ahora tendré que sufrir más yo con mi reputación de asesino que ella por no disfrutar de la vida.
domingo, 4 de marzo de 2012
¿Vacaciones?
No estoy seguro como empezó, digo no fue mi culpa pero igual es una situación inesperada, sobre todo si uno está paseando, porque suelen ser tiempos donde el sol brilla sin cansarse y todo parece ser perfecto. Sin embargo parece que Sasaima es un pueblo maldito. Nunca había visto que lloviera tanto en mi vida, menos a esa hora, y menos de ese modo. Todo estaba tranquilo y aunque seguía oscuro afuera ya empezaba un nuevo día. Todos estaban dormidos, pero yo que andaba tomando cerveza hasta no hace mucho tuve, necesariamente que levantarme al baño, entonces fue cuando sucedió, me acorde de lo lindo que era la lluvia para dormir y decidí poner más atención a su dulce sonido. Escuche un rugido, un rugido infernal que no paraba, un rugido que se robó todo mi sueño y me lo cambio por aquel miedo que solía tener cuando pequeño por las noches después de que mi primo me contara historias de terror de nuestro colegio. ¿La diferencia? Esta vez estábamos hablando enserio, el ruido era real, no era un gruñido de perro o un ronroneo de gato, parecía más como si la tierra se estuviera aclarando la garganta desesperadamente. Pensé en despertar a mis papas como solía hacerlo diez años atrás, pero no quería preocuparlos a menos de que fuera absolutamente necesario. Entonces me arme de un valor poco habitual en mí que me duro hasta que me percaté que la luz se había ido. Temeroso agarre una linterna que mi precavido papá había dejado sobre una mesa en ocasión de emergencia. La agarré y me dispuse a salir del cuarto lo cual resulto volverse la pesadilla de hace diez años, oscuridad total, pues era una casa en el campo y ni la luz de la luna ni la luz de la ciudad reflejada en el cielo llegaba a las tímidas ventanas de aquella cabaña. Entonces en mi cabeza aparecían aquellas imágenes de fantasmas que ya creía enterradas en mi mente mientras recorría un corredor que daba a un balcón que tenía un bombillo que para hacerme más macabro el momento alumbraba a medias y más que alumbrar estaba teñido de naranja, a punto de apagarse y apunto de prenderse. Avance y me encontré con algo de lo que pensaba yo era ajeno, un tímido riachuelo que antes pasaba a veinte metros ahora pasaba a tan solo diez, no era la tierra aclarándose la garganta, era un rio con el ruido más intimidante que jamás hubiera escuchado lo cual me aterró pues recordé todas las tragedias últimamente sucedidas en el país con tan brusco invierno. Entonces me abstuve de agitar la linterna hacia arriba pues no quería que pensaran que era una emergencia ya que sabía que había gente que si la necesitaba. Entonces me quede en un choque con la realidad de al menos cinco minutos que se me pasaron como una hora mientras alumbraba entre maravillado por la naturaleza y aterrado aquel riachuelo que era apenas un pedazo de un rio que pasaba no muy lejos de donde yo me encontraba, imaginármelo era el tope de preocupación que podía alcanzar. Sin embargo respire profundo y me calme mire los diez metros que nos separaban de una catástrofe y por alguna razón que ahora me parece ilógica, estuve seguro de que no iba a alcanzar la cabaña y con una confianza inimaginable volví al cuarto y no sé cómo, dormí, tal vez embriagado por el miedo, tal vez ante la situación mi cuerpo hizo un cálculo preciso que me dio seguridad, lo que sé es que estuve acertado. A la mañana siguiente nadie podía creer que no hubiera avisado, ni siquiera yo.
jueves, 23 de febrero de 2012
La Mujer De Mis Sueños
Era el paisaje perfecto, uno de esos lugares donde cualquier otra persona quedaría impactado, menos yo porque soy un poco insensible ante la belleza de la naturaleza. A un lado una casa hexagonal blanca con un balcón que la rodeaba y que era por tanto, hexagonal, tan hermosa que cualquiera viviría ahí, menos yo porque no me suelo impactar fácilmente ante la belleza de la arquitectura. Pero el lugar no era lo hermoso. Lo hermoso era el ambiente que me rodeaba, lo realmente hermoso era el aroma que seguía, olía a mujer y creo que era en un principio lo que me hacía mover lenta y angustiosamente más y más adentro entre la niebla que habitaba el corredor. A pesar del ritmo de mi corazón, que sabía a diferencia de mi a que estaba por enfrentarse, daba cada paso con placer, y trataba de moverme más lento aún para disfrutarlo. Cerré mis ojos por un momento porque me dio miedo quedarme ciego, pero entonces entendí que si no corría el riesgo no valdría la pena y por eso abrí los ojos. Pronto encontré recompensas por mi valentía, entre la blancura de aquel balcón, apareció una tímida silueta curva que se dibujaba tan suave como la dulce voz que empezaba a sonar. Respire hondo, ignore el temblor en mis piernas y seguí moviéndome lento no sin antes haber percatado mi error de mi apresurada conclusión, allí lo hermoso eran aquellas curvas grisáceas que, a medida que me acercaba, se tornaba por partes colorida. Y disfrute ver la transformación del blanco a diferentes colores pasando por múltiples gamas hasta que estuve lo suficientemente cerca como para disfrutar otra cosa. Solo vi su pelo negro y mi corazón se encargó de decirme de una vez por todas quien era. Ella la que alguna vez tuve pero tuve que dejar ir, la que siempre me había atraído pero sabía que era imposible, sin embargo pensé que si la vida nos había traído juntos a tan magnifico lugar era por algo y le confesé mi amor. Me miro tal y como esperaba, con sus ojos llenos de dulce y claro café, llena de pasión, pero supe que ella también sabía que lo nuestro era prohibido. Entonces se arrodilló lentamente posando sus manos sobre la pared blanca que se encontraba a su izquierda. Estando ahí, me miro profundamente para luego girar lentamente su cabeza y besar la pared por la que antes sus blancos brazos habían desfilado. A continuación se levantó y me miro nuevamente, con lo que mi corazón me indico nuevamente que hacer, me arrodille y bese exactamente el mismo lugar. Entonces ella sonrió y se fue lentamente, me paré desilusionado pero con la satisfacción de haberlo intentado, entonces de la niebla apareció nuevamente arrepentida. Entonces acerco lentamente su boca a la mía y aunque me gustaría relatar que me había equivocado una tercera vez ya que lo hermoso eran sus labios, fue justo ese momento en el que desperté del mejor sueño que he tenido.
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