miércoles, 9 de septiembre de 2015

Manifiesto Revestista: Revestismo Musical

La música está muerta. Tanto ha sido el estudio, tanto el pensamiento que hoy en día esta no es más que una receta. El virtuosismo musical ha dejado de ser algo admirable para pasar a ser algo totalmente inhumano, algo digno de un robot. El artista se le ha olvidado jugar, divertirse y explorar con su creación. Se dedica a tomar conceptos vacíos y cargarlos de crítica social barata. La necesidad de que la obra tenga sentido ha borrado totalmente el juego. Muchas empresas que solo imprimen dinero hacen arte como Nike hace zapatos. Ya ni amor del creador tiene adentro, ni la canción romántica misma. Está muerto el juego, está muerta la sorpresa.

Aun así, algunos intentan vestirse de héroes y romper con todo esquema, con toda la receta. Pero surge otro problema. Muchas veces se exceden y rompen con lo más integral, con lo más familiar. La música deja de ser música para volverse ruido. El serialismo de Schönberg se olvidó de la tonalidad por ejemplo, pero al hacer esto quebró el esqueleto mismo de la música, dejo un rastro deforme, algo irreconocible, inconciliable e insoportable. La música electrónica de Stockhausen o la música concreta de Schaeffer innovaron en la instrumentación, crearon una nueva orquesta, pero desafortunadamente siguieron el serialismo creando así algo incluso aún más deforme e irreconocible, algo que solo aquellos necios que pretenden defenderlo llamaron música. Ni hablar de esos futuristas, su amor por el ruido es entendible y su mente abierta a la exploración es digna de admiración, sin embargo su producto es defectuoso por el mismísimo hecho que su música se toca sola todos los días en medio de cualquier ciudad, surgiendo cada día sinfonías más grandiosas (insoportables) de lo que cualquiera de ellos hubiesen podido componer.

Por esto llamamos inútiles todos los intentos de hacer algo diferente a lo clásico, e imbéciles todos aquellos que entendieron que lo que debían hacer era ir completamente hacia el otro lado de lo que ya existía. Imbéciles porque aun siendo innovadores, sabían exactamente lo que estaban haciendo al tener reglamentado que no podían hacer. Ellos sorprendían a su obra en vez de permitir que esta los sorprendiera a ellos. La experimentación estaba indudablemente presente, pero la sorpresa estaba muerta. Los únicos que dejaban que su obra tomara vida propia eran los surrealistas, quienes dejaban que el inconsciente tomara el control de lo que hacían. Está es tal vez la propuesta más interesante. El mayor problema es que dejaron que se les saliera demasiado de las manos, nuevamente la música término deforme y sin sentido.

La música está tan muerta, que no importa bajo que movimiento se haga, nunca se encontrará la sorpresa, pues el artista tendrá o muy poco o demasiado control sobre la obra. Por ello a los Revesistas nos gustaría volver en el tiempo, antes de que todo esto sucediera, antes de que la música estuviera tan estructurada, estudiada y entendida, pues solo entonces había sorpresa y verdadero juego. Tomar el control remoto del tiempo y hacer rewind, partir la historia en pedazos solo para volver a unirla en un sentido diferente, cambiar los elementos de la historia por otros.


Y aunque esto es imposible de hacer, el concepto anteriormente mostrado es posible de aplicar a las obras musicales en sí mismas gracias al desarrollo tecnológico de la grabación musical. Está bien, que el artista componga, él no es culpable de saber qué es lo que está haciendo, pero luego puede hacer rewind, escuchar al revés, escuchar los mensajes subliminales, lo que es realmente su obra y entonces se verá sorprendido y esto lo motivara a jugar solo para seguir sorprendiéndose. Ver el revés del sonido, invertir la obra. De esta forma la tónica, la subdominante y la dominante del blues se vuelven dominante, subdominante y tónica. De la misma forma, el artista podrá partir su obra según su estructura y dejar que su inconsciente le dé un nuevo orden, dejar que el azar le de forma al sonido. Podrá incluso dejar alguna de estas estructuras en su sentido original sin necesidad de invertirlo, pues suelo cambiarlo de orden y ponerlo junto a otras partes invertidas generaran la sorpresa. Y como el artista alguna vez tuvo control sobre su obra, esta seguirá teniendo sentido incluso después de reconstruida. Bajo esta nueva perspectiva, mientras se respete la vértebra que hace de la música o la tonalidad, será bienvenido cualquier otro tipo de instrumentación. Incluso los sonidos futuristas que parecían ser inútiles, podrán ser utilizados. La percusión, que suele ser tan limitada de sonidos podrá ser reemplazada entonces por sonidos de la naturaleza. ¿Qué pasa si cambiamos el crash de una batería por una botella rompiéndose, que pasa si cambiamos el bombo por un accidente automovilístico u alguien vomitando? La tecnología está en nuestras manos, y lejos de buscar la perfección para hacer a unos idiotas cantar bien, se debería usar para sorprenderse a uno mismo. Sorpresa, juego, sorpresa, orden inconsciente, juego, juego, instrumentación tonal.

viernes, 19 de diciembre de 2014

Alec Sandro


Cosas más extrañas han pasado, lo se. Mi vida podría parecer perfecta, pero aquí un pequeño secreto, no lo es. Mi familia podría ser motivo de envidia de media población mundial, pero no, tener familia tampoco es fácil. No se a veces si soy egoísta, no se si es la naturaleza humana, pero odio pensar como todo gira en torno a mi. Sin embargo lo hago en todo el tiempo, y me lleva en un acto sinico a quejarme de aquellos que solo ven como todo gira en torno de ellos. Los llamo egocéntricos dentro de mi cabeza. ¿Y que culpa tienen ellos? Así somos cada uno de los puercos que habitamos este planeta. ¿Hay algún merito para aquellos que pretendemos que el mundo no gira a nuestro al rededor? No se. Yo podría ser perfecto pero no lo soy.

Yo puedo ser perfecto, pero no lo seré.

Yo pude ser perfecto, pero no lo fui.

Como me gustaría ser perfecto. Y con perfecto me refiero a alguien perfecto, perfecto, perfecto, solo alguien que sabe llevar su vida. Alguien que esta contento con quien es. Alguien que acepta sus problemas, alguien que puede vivir con quien es. Yo no estoy seguro si cumplo con alguna de las cosas anteriormente mencionadas. Lo tengo todo, pero dentro de mi, aveces no tengo ni lo necesario. Todo el mundo me brinda su confianza y cariño, y yo a veces prefiero esconder aquellos imperfectos, aquellas cosas que me hacen patéticas con las que no puedo vivir, en el mismo afán de ser perfecto. ¿Debería dejar que me vieran, que se rieran de mi, que me insultaran y que pasaran encima de mi?
Tengo miedo de ser. Tengo miedo de que este mundo no sea para mi. Es más. Este mundo no es para mi. Pero tengo tantas pequeñas metas que tengo que sobrevivir. Hay tantas personas que me importa hacer sonreír, que simplemente tengo que encajar en este mundo. Y seguramente ahí voy otra vez con mi egocentrismo. ¡Nadie es para este mundo Alejandro!

Sólo tengo 20 años y ya me doy cuenta que la vida no es fácil, ella te escupe, te patea y te vuelve a patear y en tu lucha por sobrevivir a sus embates ves como le hace lo mismo a otras personas. Y otras personas que te importan mucho. En este punto, las relaciones solo se convierten en ver a quien le pega menos duro la vida. Las discusiones, giran en torno a lo sufrida que es la vida. El héroe, aquel al que a pesar de que le vida le toca más duro que los demás, hace un sacrificio para ayudarlos. El villano, el imbécil que no puede decir nada, el que no puede hacer nada y aun así todos esperan algo de él. Yo. En últimas, lo que me da miedo, es no poder ser quien yo soy. Por que antes de ser yo, soy algo para los demás. Y hago méritos para ganarme su confianza, su amor, su respeto y a pesar de que pueda verme seguro por fuera, por dentro no se si le estoy mintiendo a todos, o si en realidad yo soy el que está haciendo aquellas acciones por las que confían en mi, me aman o me respetan. Supongo que es como para los pilotos que apenas empiezan a manejar a grandes velocidades. Cuando finalmente logran controlar el vehículo a pesar de su rapidez, no saben si han sobrevivido tanto porque son hábiles, o por que han tenido suerte. ¿Porque lo he logrado yo?

Hubo un tiempo que me creí que realmente podía controlar todo lo que sucedía, pero últimamente mi futuro a estado atormentándome. La incertidumbre. Cuando mas podré mantener el carro antes de que se desbarate en mil pedazos y todo el mundo se de cuenta que no tenia ni idea de lo que estaba haciendo. La inseguridad de la que me había ido librando finalmente vuelve para violarme. Para destruir cada relación que he construido en los últimos tres años. No se si llorar o comprarme un PS4. No se si comprar condones o ir a la cocina. No se si escribir un poema o echarme gotas en los ojos. Absolutamente cada decisión que tengo que tomar me atormenta. Me asusta hasta la médula equivocarme. No quiero estrellarme. Quiero que me ayuden. Que me ayuden a controlar este auto nuevamente antes de que salga a volar. Son mis problemas, soy un cobarde, soy un egocéntrico, pero de nuevo, ¿quien no lo es? Tu también puedes ayudarme. Hoy por mi, mañana por ti. Yo le doy la mano a todo el que puedo. Solo necesito un poco de ayuda. Un hombro en el que pueda llorar sin que este se descontrole. Necesito estabilidad, necesito consejos, me sobra la presión. Pero de nuevo cosas peores han pasado. ¡Déjate de guevonadas! No han pasado cosas peores. Pero cosas peores están por venir, eso si es seguro.

viernes, 7 de febrero de 2014

MMM

Silencio. Esta vez no hay música, por que el silencio puede ser igual de hermoso. Tal vez por aquel momento eterno que pasé sumergido en sus besos. Tal vez porque el solo recordar su rostro y la forma en la que yo la abrazaba me hace querer parar el tiempo, congelarlo... Congelarlo para saber que siempre va a estar entre mis brazos, congelarlo para pensar que aquella sonrisa no se va a borrar de sus hermosos labios, detenerlo para saber que nunca vamos envejecer. Mantener dicho momento por siempre. Una eternidad es un poco.
"Para toda la vida" se queda corto. Yo quiero congelarlo, mantenerlo, evitar que mute. Que las mariposas se queden en su capullo por siempre. Los niños siempre niños, los viejos siempre viejos. ¿Es egoísta? Egoísta es otra palabra que se queda corta. Quiero luchar contra la metamorfosis. Solo para asegurar que todo va a seguir bien, por que se que de un instante a otro, el mundo se puede caer. Estoy cansado de que se vaya, cansado de tener que soltarla. Cansado de que aquella sonrisa se difumine en el tiempo. Cansado de que los momentos eternos no dejen de ser momentos. Y después de todo, sumergido en mi locura y desespero solo quedan las preguntas. Ojala pudiera de ser humano para evitar cuestionarme acerca de todo, pero de nuevo, si no fuera humano no querría evitar lo inevitable. ¿Porque quiero negar el tiempo? ¿Porque tanto capricho? ¿Es amor? ¿Para que negar algo tan natural? No se si seria aun mas bello asumir el tiempo y envejecer a su lado. Pero he ahí el problema. Es un riesgo. El tiempo es traicionero, el futuro es incierto y el presente es lo que tengo. No tengo elección ni alternativa. El tiempo es a lo que mas miedo le deberíamos tener porque es capaz de dejarnos solos, a nuestra suerte, borrar todo sentimiento que tuvimos, cada lagrima, cada sonrisa. La amo.

sábado, 19 de octubre de 2013

El Sueño



Dormía. Dormía como ella hace mucho no hacía. Yo la miraba. La miraba con tristeza, algo de rabia y mucha ilusión. Tomé la caja de cigarrillos que tenia en mi bolsillo. Pensé fumar uno. Repentinamente ella se movió con fuerza. Miré la caja de cigarrillos. Busque la caneca más cercana. Le acaricié la frente. Le toqué los labios. Puse mis manos en su cintura. Su cuerpo estaba cálido. ¿Cómo era posible que estuviera a mi lado, que pudiera tenerla pero que al contrario estuviera muy lejos de mi? ¿Cómo era posible que estuviera tan sumida en un sueño? ¿Cómo podía despertarla de su coma? ¿Cómo era posible que fuera tan diferente de despertarla por las mañanas? Su cara de dolor, su cara de creer comprenderlo todo mientras dormía, solo me hacia sufrir. Tenía esperanzas de que con un cambio todo fuera mejor. Yo sabia que no existía cambio que nos ayudara, lo único que nos podía salvar era estar juntos como siempre, sin excusas, no se necesitaba ningún cambio. Entonces apreté mis dientes tan fuerte como pude y me tendí a su lado. Olí su pelo. Olía tan bien como siempre. Ese olor que me hacia feliz. Que  me subía hasta el cielo. Ese olor que no puedo describir, pero que olía a inocencia, a amor y a maternidad. Pasé un buen tiempo pensando toda la falta que me hacia y que, aún así, ella parecía decidida a querer estar menos tiempo conmigo. Ella quería dormir. Me aseguré de que la puerta tuviera seguro puesto. No quería que ningún doctor entrara y me viera ocupando la camilla de una paciente.

Me sentía tan impotente. ¿Cómo podía ayudarla, o bueno, ayudarnos? ¿Cómo detener aquella tendencia suicida de ella de querer destruir todo lo que era nuestro? ¿Cómo decirle que no pretendía cambiar nada y que quería que todo fuera como siempre había sido? La abracé fuertemente, le prometí que iba a estar con ella hasta las últimas, que iba a sufrir lo que hubiera que sufrir para estar a su lado la mayor cantidad de tiempo. Pensé cual es esa maldita cualidad de los hombres de no darnos cuenta de lo que tenemos hasta que empezamos a perderlo. No pude contenerme. Lloré y finalmente caí dormido. Ahora lo que ocurrió a continuación no estoy seguro como sucedió ni se si fue real, pero yo lo viví, lo sentí y lo padecí.

Ahí estaba ella. No se donde estaba, era una pradera enorme. El pasto era blanco y el cielo gris. Su piel era morena, como era su piel. Estaba descalza. Tenia un largo vestido blanco que el viento acariciaba de oriente a occidente. Podía entrever sus hermosas piernas. Su pelo rizado seguía la misma dirección del viento. Estaba de espaldas. Traté de caminar hacia ella. Mis piernas pesaban. Era la culpa. Sabía bien que si ella estaba en ese estado era por mi culpa. Dolía dar pasos, pero tenia que darlos por ella. Paso tras paso, pensaba en todos los besos que nos habíamos dado. Pensaba en todas las veces que habíamos peleado. Paso y otro paso. Paso tras paso pensé en todas las distancias que había inventado para describir el largo de mi amor por ella. Paso tras paso recordaba de principio a fin la vida que habíamos compartido. Paso tras paso pensaba en el futuro que habíamos prometido compartir que cada vez parecía alejarse más. Entonces no pude avanzar mas. Intenté por todos los medios mover mis piernas, pero simplemente estaba atado al piso. Sonó aquello que nadie nunca ha escuchado antes, un sonido terrorífico, aquello que ningún animal, insecto o humano puede escuchar. El cielo se desprendió. Nube por nube se incrustó en el suelo. El vapor se volvió plomo, el cielo se oscureció y las estrellas aquella noche se escondieron tras el sueño de un amor herido. La mire. Estaba quieta. No había ya viento que le diera armonía a su pelo. Sentí un cosquilleo en mis pies. El suelo se volvió arena, se volvió polvo. Miré al frente asustado y la vi a ella. Tan cerca como la tuve aquellas silenciosas noches en que le prometí estar con ella por siempre. Entre en pánico. Nunca había estado tan hermosa. Sus ojos cafés resaltaban entre su castaño pelo de dos colores y el blanco de su vestido. Su boca se era tan hermosa como cuando la conocí, como cuando eramos jóvenes. Empezó a llorar, empezó a gritarme, a reclamarme pero yo no podía escuchar su voz. Sin embargo sabía exactamente lo que me estaba diciendo. Yo acepté que tenia la culpa. Ella guardó silencio. Recostó su cabeza contra mi unos segundos. Yo tomé su cadera y besé su cabeza. Entonces se separo de mi, me miro con ternura y me preguntó algo. Algo que logré adivinar con solo entender el movimiento de sus labios. Me dijo: "Desperté". Yo sonreí con ternura y le dije conteniendo con todas mis lagrimas: "No amor, cada vez estas mas dormida". A ella esto no pareció importarle y vi determinación en sus ojos aunque no demoré en distinguir el sufrimiento. Empezó a mover su boca, esta vez dijo mucho a lo que no pude responder porque no entendí nada de lo que dijo. Sin embargo, por su movimiento de manos logré entender que se quería separar de mi. Yo empecé a rogar como pude que no lo hiciera. Esta vez mi cuerpo se quedó quieto y mi voz se escondió para siempre, sin embargo, eso no me impidió intentar hablar.

"¿Es esto necesario? Yo no quiero que nada cambie. Te amo. Por favor no lo hagas, no lo destroces." fueron varias cosas de las que intenté decirle de uno u otro modo. Ella estaba determinada. Aunque sufría. Y Y entonces la luz se empezó a desvanecer. Ella de a poco, dejo de estar ahí. En cuestión de segundos no pude verla más. Oscuridad total. El ambiente se llenó del olor de su pelo. Me acurruqué en el suelo pues tuve miedo de perder el equilibrio. Las lagrimas empezaron a escurrirse de mis ojos, mientras intentaba entender lo que sucedía. Empecé a sentir dificultad para respirar. Empecé a toser, a inhalar con fuerza y rapidez. Empecé a sufrir. El oxigeno se acababa en aquella misteriosa habitación. Grite. Pedí perdón. Dije perdón tantas veces como me fue posible, después de todo era la palabra que mejor sabía usar. Le pedí perdón mil veces hasta que mis piernas se quedaron sin fuerza. Caí sin opción al piso. Sonreí porque a pesar de todo tenia que agradecer que hubiera aparecido en mi vida, que me hubiera llenado de felicidad y me hubiera ayudado a sentir amor. No quería que se fuera de mis manos, pero no podía hacer nada más. Mis ojos se cerraron aunque no quisiera. Aunque no viera nada, tener los ojos abiertos me daba esperanza. Pronto me resigne y le dije mis últimas palabras: "¿Así es como termina vida? Veamos como se derrumba el hermoso puente que construimos juntos. Sostén mi mano. No la dejes ir, solo espera a que ellas se suelten." Siempre fui un iluso.

Esa mañana la gente se despertó con una conmovedora escena. En una habitación de un hospital, el sufrimiento que padeció una pareja movió la ciudad entera. Cuando entraron los doctores encontraron una mujer tendida sobre el cuerpo de su novio. Tenía muchos cables en la mano. Lloraba desconsoladamente. Esa mañana aquella mujer no pudo soportar el sufrimiento, tomó la iniciativa y desconecto a su pareja. Ella diría que fue el amor de su vida. Yo hubiera preferido que no lo hiciera. Pero ella quería un cambio y yo no podía hacer nada al respecto. Seguro hubiera podido despertar si no quisiera tanto un cambio. Pero como dije, soy un iluso. Me sumergí tanto en mi sueño que llegué a pensar que la del coma era ella. ¡Ja! Que iluso. Soy un idiota.

martes, 16 de julio de 2013

Pensamientos de un Mediocre


Entre a mi cuarto. Desde luego, estaba aburrido. Tome mi guitarra y empecé a tocarla. Hice un recuento de aquellas canciones que me gustaba cantar. Las toqué y canté. Entonces me di cuenta que realmente no soy bueno cantando. Me sentí mal y bien al mismo tiempo. Decidí tocar aquellos solos de guitarra que alguna vez había aprendido. No me salían claramente. ¿Había perdido la práctica? No, simplemente nunca los había logrado tocar como se debía. Me esforcé y me di cuenta que realmente alguien normal no se percataría que no suenan como tienen que sonar. Sin embargo yo si. Y me molesta. ¿Cómo podía conformarme con que la gente no se diera cuenta si yo me estaba dando cuenta? Toda mi vida ha sido una pelea contra la mediocridad. Dudo que fuera falta de atención o algo así en mi niñez. Pero el deseo de destacar en algo me quemaba por dentro. Tampoco es fama lo que busco. Solo saber que tengo un talento que nadie más tiene, saber que soy bueno en algo. Sentirme especial. Pero no, aunque lucho por sobresalir, solo soy uno más. Uno mas de muchas y muchas manadas. Sirvo para todo, no soy bueno en nada. Y sabía que si me esforzaba podría llegar a sobresalir en algo. ¿Pero que es esta falta de voluntad? ¿Es que de verdad en vez de relajarme debería luchar por sobresalir en algo? ¿Todos tienen derecho a descansar verdad? Soy un mediocre, un soñador, un perdedor y un ganador al tiempo. Siempre tan cerca de la satisfacción. Siempre tan cerca de la frustración. ¿Cómo superar lo que creemos que somos? ¿Cómo diferenciar nuestros limites con la frustración y la satisfacción de la superioridad? ¿Porque lo anhelo tanto? ¿Porque siento necesario hacer algo que todo el mundo sea capaz de apreciar como mio? Algo hecho por mi, por nadie más y que todo el mundo lo note. ¿Porque tengo esta necesidad de reconocimiento? De que alguien me diga que está orgulloso de mi y que me diga que lo he hecho bien de corazón y no solo para hacerme sentir bien. No hay nada peor que ser felicitado cuando sientes que no has dado todo de ti y al mismo tiempo sabes que más no pudiste hacer. Sabes que caíste exhausto al hacerlo pero aún así no es suficiente para ti. ¿Que es más importante satisfacerte a ti mismo o a los demás? ¿Pero también que es más conveniente? Me siento joven y viejo para una vida en la que lo he perdido y ganado todo. ¿Podré responder esas preguntas algún día? ¿Podré estar orgulloso de mi mismo? ¿Podré quedar satisfecho con lo que soy? Al menos seré feliz. Si, soy un mediocre.

domingo, 14 de julio de 2013

Palabras Correctas



Siempre me aseguré de abrazarla fuerte. No importaba a donde fuéramos. Me hacia detrás de ella y la abrazaba lo más fuerte lo que podía. No importaba si le hacia más peso o si estaba incómoda. Tenia que asegurarme que era mía, que seria mía y que nunca se iría. Siempre la rodeé con mis brazos, acerque mi cabeza a su cuello y olía eso a lo que solo ella huele mientras hablábamos y yo la besaba.

¿Hice bien verdad Dios? De verdad la amé. De verdad la protegí. De verdad estuve ahí cuando me necesito. De verdad la hice reír. De verdad, de verdad y de verdad la hice feliz. Yo también fui feliz. Soy feliz. Aún no se si mañana voy a ser feliz. No quiero maldecirlo, pero probablemente. La abracé muchas veces. Es atrevido decirlo, pero seguramente muchas más veces de las que la besé. Necesitaba asegurarme que era mía. Necesitaba asegurarme que lo único que le daba valor a mi vida y que me hacia sentir seguro era real. La abracé y la abracé. Necesitaba tenerla. Necesito tenerla. Ojala estuviera en mi cama en este momento mientras escribo esto, así cuando la acabara la besaría en el cuello, olería eso a lo que solo ella huele y la abrazaría hasta mañana.

Sólo quería dedicar el resto de mi vida a ella, y para ser honestos, ella no se veía muy asustada por ello. Creí en lo nuestro. Tomé las riendas cuando lo necesitaba. Eran 3 nuestros hijos. Lorena, la mayor. Y la abracé de verdad. Como si abrazarla me asegurará que nunca se fuera a ir. Y aún así, aunque soy capaz de expresar lo que siento en este espacio, aveces no me alcanza para expresarselo a ella. ¿En que momento se fue de mis brazos? Yo la abracé todo el tiempo. Ahora corre muy cerca de mi. Lo mejor sera abrazarla nuevamente y evitar que se escape nuevamente. ¿Y si esta vez no quiere ser abrazada?

Te juro que la amé. Me hizo sentir como se siente un niño. Lo supe. Fue un viernes en la tarde mientras escuchábamos música y yo la abrazaba. Los niños son felices y no lo saben. Cuando creces pierdes ese sentimiento de felicidad y es allí donde te das cuenta, no importa si pasaste malos momentos en tu infancia, sea como sea, sea si eres rico o eres pobre, si no tienes piernas o si tienes cuatro, cuando eras niño eres feliz. Y si una mujer te hace sentir así, déjame decirte hombre: has amado, la amaste. Entonces porque dejas que de cuando en cuando se escape de mis brazos. Yo la amo. Yo la abrazo para que ella me ame. No dejes que se escape. Tu lo viste todo. No me abandones tu también. Yo la amo y ella eres tu.

miércoles, 23 de enero de 2013

Merecía una horrible y asquerosa noche llena de las más horribles pesadillas...

Tomó su celular y la llamó nuevamente. Entonces empezó aquel sonido que nublaba de suspenso su mente.
-Uno, dos... tres- contaba el numero de timbres antes de que la llamada se desviara al buzón de mensajes- ...cuatro-.
Buzón de mensajes. Había sonado cuatro veces. Las dos veces anteriores había sonado el mismo numero de veces. Sabía al menos que no le estaba colgando, por tanto deducía que tenia el teléfono lejos y por ello lo ignoraba. Se pregunto si llamarla una cuarta vez sería excesivo. Sonó cuatro veces y nada cambió. Dejó el teléfono en una mesa. Se sintió una vez más como no le gustaba sentirse. Derrotado por nadie. Solo por su estupidez y su orgullo. Él mismo era su peor enemigo. Él mismo se hacia sentir inseguro. Él mismo era el que la decepcionaba. Y solo podía preguntarse cuanto más iba a aguantar. Se preguntaba si podía ser así de por vida. Pensaba "¿Cuantas veces debo perdonar a mi hermano?... setenta veces siete". Se preguntaba si era cierto. En esto había prendido uno de esos cigarrillos que tanto odiaba y que cada vez repudiaba más y más. "Setenta veces siete.." prosiguió. Se imaginó que si de verdad se amaban esto debía ser cierto. Pero luego se dijo a sí mismo que no era justo. No era justo que ella sufriera de ese modo. Él también sufría de vez en cuando por ella, pero no podía soportar la sensación que le producía saber que ella estaba sufriendo por su culpa. Sabía que ella ya no contestaría esa noche. Esa mala costumbre que tienen los seres humanos de irse a dormir sabiendo que todo esta mal. Aunque al mismo tiempo es comprensible. Se tiró al piso frustrado. Chupó de su cigarrillo y lloró en silencio. No quería que nadie se enterara de su situación y le fueran a preguntar de forma desinteresada e imprudente que le sucedía. Acabo el cigarrillo. Se pasó la mano suavemente por sus ojos limpiando sus lagrimas. Cogió el resto de la caja de cigarrillos y la botó a la basura, al fin de cuentas a ella nunca le había gustado que fumara. Abrió el cajón de su mesita de noche ubicado al lado de su cama. Un dolor atravesó el lado izquierdo de su pecho. Se quejó en silencio. Una vez le hubo pasado, buscó en su mesa de noche una cajita negra. La cogió con ternura, mientras su mano derecha seguía sobándose el pecho. La abrió con delicadeza. Al ver aquel anillo no pudo evitar derramar unas cuantas lagrimas y soltar un pequeño alarido ahogado. Cerró el cajón y ubicó la cajita encima de la mesa de noche. La dejó abierta y mirando hacia la cama. Se quitó el pantalón, quitó las cobijas, apagó la luz y se acostó boca abajo mirando la cajita. Aún en la oscuridad brillaba. Empezó a llorar, en silencio. Entonces algo interrumpió su llanto. Otro dolor. Era como el anterior, solo que más intenso y en el brazo izquierdo. Se levantó alarmado. Recordó aquella vez que ella se quejaba de un dolor en su pecho y él le había contado que el corazón no dolía en el pecho sino en el brazo izquierdo.


Le dio risa. Pensó que era un idiota por pensar semejante cosa. Y luego pensó ¿Y qué si esta era su última noche? Esto lo estremeció por completo. Acelerado, puso su mano sobre su corazón. Lo sintió muy débil  De hecho, le costó mucho sentirlo. Se asustó, y en medio del pánico, trató de calmarse y pensar claramente. Seguramente por el susto que el mismo se había dado, su corazón se había visto afectado. No era doctor, pero esto tenía lógica para él. Así que creyó nuevamente que eran bobadas y se acostó a dormir. El dolor nuevamente atravesó desde su brazo hasta su pecho. Saltó del dolor y alarmado, puso su mano sobre su pecho. Esta vez no sintió ningún latido. Desesperado empezó a respirar fuertemente. Finalmente, tras un suspenso desagradable, sintió un pequeño golpecito dentro de sí mismo. Se levantó del pánico. Halo el dedo medio de su mano izquierda. Alguna vez había escuchado que ayudaba a prevenir infartos cardíacos. Y pensó nuevamente enserio: "¿Y qué si esta es mi última noche?".

Para ser claro, no pensó en su basta y hermosa familia que estaba llena de amor y se lo había dado todo para ser quien era. Tampoco pensó en sus amigos que por buenas o malas, habían hecho lo que el era, una personalidad explosiva pero finalmente distinguida que lo hacia único y lo hacia merecedor de ser llamado individuo. Tampoco en la música, su sueño frustrado. En todo lo que podía pensar era en ella. ¿Cómo iba a poder expresarle que la amaba tanto que quería pasar el resto de su vida a su lado? ¿Cómo iba a poder darle la gran disculpa que le debía por haberla decepcionado? Sencillamente no podía. Y sin embargo se sentía feliz. Se sentía feliz porque ella lo hacia feliz. Feliz porque ella era feliz. ¿Y se iba a ir sin siquiera darle las gracias? ¿Se iba a ir sin que ella supiera que de verdad lo sentía? Y sin embargo podía morir en paz. Porque la tenía. Porque la había tenido. Porque a pesar de todo, sentía que siempre la tendría. Pensó que si era su última noche, ella debía saber que antes de morir lo único que le importaba era ella. Sin embargo su dolor incrementaba. Se sentía mareado. Sin fuerzas para seguir de pie. Se acostó agotado. Estaba rendido. Era ya tarde, el día había sido pesado y se sentía pésimo. Puso su mano sobre su corazón. Sentía latidos muy irregulares. No tenía fuerzas ni de llorar. Alguna vez lo había intrigado el porqué los humanos estaban tan seguros de que el sol salía todos los días. Irónicamente para él, el sol no volvería a salir. De haber sabido que iba a morir habría aprovechado su último atardecer. Tal vez habría tomado algunas fotos desde aquella ventana por la cual siempre retrataba el ocaso. Recordó aquel sol que había visto hace poco justo encima del mar... El mar... El mar le recordaba el color que al tanto le gustaba ver en las uñas de ella... Sus uñas... Entonces ahí se dio cuenta. Abrió una vez más sus ojos. Miró sus uñas. Se dio cuenta que nunca las había podido dejar de morder. Levanto su dedo indice. Alzó su mano y con todas las fuerzas que le quedaban rayó con su uña la pared que tenía al lado. Escribió: "Te Amo". Dejó caer su mano. Durmió tan profundo como nunca había dormido en toda su vida. Tan profundo que fue cuarenta y siete horas después que se supo que no despertaría nunca jamás.

lunes, 12 de noviembre de 2012

A quien le interese... Algo muy sincero sobre mi.

Alguna vez pensé que el tema que más me apasionaba era la muerte. Pues bien, hace relativamente poco pasé bastante tiempo pensándomelo, pues en el fondo siempre supe que este no era mi tema, y tras no poderme decidir llegué a la conclusión de que uno de mis temas, porque encontré otro del que trataré más adelante, era precisamente la indecisión. Indecisión porque nunca se si izquierda o derecha. Indecisión porque nunca se si blanco o negro. Indecisión porque nunca se si dormir o despertar. Indecisión porque entre los contrarios yo siempre soy una mezcla. Indecisión porque entre los extremos yo siempre estoy en el medio. Indecisión porque para cualquiera de las anteriores elecciones me lo pienso una hora, al final escojo una que supongo por un extraño cosquilleo en mi interior es la correcta. Luego ese cosquilleo se vuelve amargura y supongo que me equivoqué. Entonces me voy por escojo la otra opción. Pero la amargura no se va. Entonces me doy cuenta de que ese supuesto sentimiento que me guía a escoger no es más que producto de mi imaginación y que no tengo ni idea de que escoger. Entonces vuelvo al principio. Vuelvo a intentar escoger bien. Indecisión porque soy un ser indeciso.

Así como por ahí andan los personajes frustrados, supongo que de algún modo deben existir los seres indecisos. A esos pertenezco yo. A esos que les cuesta decidirse a hacer las cosas. No tanto por timidez sino porque analizan los beneficios y consecuencias de todas las acciones. Examinan todas las probabilidades. Entonces toman una decisión. Lo hacen. Se equivocan. Y luego se dicen a ellos mismos: “A la próxima no lo pienso dos veces”. Entonces piensan si está bien o no pensar las cosas dos veces. Toman una decisión. Esta vez es correcta. Entonces la olvidan. Pasan por una situación donde deben elegir. Se equivocan. Piensan si está bien o no pensar las cosas dos veces. Lo olvidan. Lo realmente particular y atractivo de estos personajes es que si realmente le temen a algo, más allá de sus características personales, es a equivocarse. Y es lo que más hacen. Por eso, aunque los he llamado personajes indecisos, me gusta llamarles de cariño idiotas. ¿Para qué tanto análisis? ¿Porqué se preocupan tanto por tratar de equilibrar las balanzas? ¿Para que tanto esfuerzo si igual terminan metidos en el peor de los casos posible? En conclusión, los idiotas son personajes constantemente agredidos por algo que me gusta ver como la síntesis entre las leyes de Murphy y el karma corrompido. Como dije anteriormente, encontré dos temas. Ya expuse una: los idiotas. La segunda es algo que reconozco como tema porque me aterra. Pero antes de exponerla me gustaría indicar que identificar este tema no fue una tarea tan tediosa como la anterior. Simplemente llegó de la nada, en un momento cualquiera, en un lugar cualquiera; y supongo que esto sucedió porque es parte de mí. La soledad. Entiéndase soledad no cómo el sencillo hecho de estar solo una tarde. Eso es agradable. Tomarse un descanso de todo el mundo y dedicárselo a uno mismo es algo reconfortante. Soledad es tener algo que perder y perderlo. Más lejos de cosas que se pueden ir fácilmente como una pareja, soledad es perder esas cosas a las que podemos estar arraigados desde nacimiento. Sin ir muy lejos, perder la familia o la identidad pueden causar sensación de soledad.

Imaginar esa escena donde muere alguien que realmente ha influido en mi vida, toca el lado más sensible de una persona. Y lo digo porque sé que no es en miedo único, es algo que nos toca a todos y lo peor es que sabemos que es algo inevitable. Aquí puede que se halla desarrollado un poco eso de que mi tema es la muerte. La muerte causa soledad. Pero no solo me interesa la soledad por muerte. Me interesa la soledad en todos sus aspectos y formas. No solo con la muerte se pierde a alguien importante. Por ello puede verse esto como un desarrollo de lo que primero consideré como un tema. Pero tal vez me desvié del tema. ¿Por qué lo considero un tema cuando digo que es algo común? La cosa es que pienso en ello más de lo saludable. Entonces se me aguan los ojos. Me doy cuenta de que no debería estar pensando en eso y más bien disfrutar lo que tengo. Pienso un buen rato si está bien pensar tanto en cuando pierda mis cosas, en cuando quede solo. Entonces tomó una decisión que creo correcta. La olvido. Vuelvo a pensar en que algún día quedaré solo. No debería pensar tanto en eso. Lo hago de nuevo. Soy un idiota.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Del porque merezco una horrible y asquerosa noche llena de las más horribles pesadillas...

En realidad no tengo ni la más mínima idea. Hoy no tengo ganas de escribir en pequeñas frases, tampoco tengo ganas de escribir poesía ni hacer un cuento o un ensayo. Hoy solo escribo por escribir. Así que sí. Antes de empezar a que esto tome siquiera sentido, admitiré que otra vez escribo por ella. Hace ya un año que escribo por ella. Y la amo. Así que siendo este escrito algo muy personal, les contaré porqué estoy calificado como un idiota profesional, encajando en el Top 10 internacional en la liga A de Ignorancia profesional. Empezaré pues poniendo en evidencia esas situaciones en las que todos nos sentimos identificados para que se hagan una pequeña idea de que les estoy tratando de comunicar. Hagan de cuenta que ustedes están con una persona, preferiblemente esa que te vuelve loco. Entonces dices algo que no debiste decir. Se pone brav@ y tu ya valiste tres kilos de chucha. No te habla. No te contesta. No te mira. Entonces tú tratas de enmendar tú error, porque vamos, si vale la pena no vas a dejar que se vaya de tu vida así como así. La cosa, es que sabes cual fue tú error. ¿Te sentiste identificado? ¡Felicidades! Eres humano. Pero eso es cosa de aficionados, como se diría en el sector gamer: NOOBS!. Ahora permitanme decirles como se llega a ser un profesional siendo un idiota. Hagan de cuenta que dicen algo que no debieron decir. Esa persona se pone brava. Tu le pides perdón. La sigues hasta el fin del mundo. Finalmente, te puede perdonar o no. La cosa, es que no tienes idea de que dijiste. Entonces lo piensas diezmil veces y no lo entiendes. Generalmente, aunque te cuesta un chingo, logras saber que dijiste. Eso ya te sirve para entrar en las grandes ligas. Pero para entrar en el TOP 10 mundial tienes que lograr que esa persona te perdone, y tu sigues sin saber que hiciste. Me dijo idiota cuatromil veces. Finalmente me dijo que me ojalá pasara una noche horrible. Y no se. ¿De que se trata este texto? Talvez traté de descubrir que hice. No lo logré *carita triste*. Es por eso que me considero un idiota. Y es que si te ha pasado esto, no sabes hablar, eres un idiota, como yo. Así que creo que por eso me la merezco. Finalmente no será por lo que haya dicho. Será porque nisiquiera se que le dije. Porque soy un insensible. No sean condecentientes. Soy un idiota. Ahhhh si. Perdón si leyeron esto. Y claro, esa es la palabra favorita de todo idiota. Perdón. No sirve siempre, pero suele salvar muchas situaciones.

Un agradecimiento especial a aquellos que reconocen a los idiotas y les permiten arreglar las cosas sabiendo que ellos siquiera saben que hicieron. :P:*:P:P:*:*:P

She Moves In Her Own Way

Solo escribo cuando estoy mal. Hace ocho meses no escribía. Eso habla mucho de ella. Hoy lloré. No lloraba hace mucho mucho tiempo. Este mes he llorado ya tres veces. Eso habla mucho de ella. La amo. La amo. La adoro. Pero aveces lo olvido. Ella no está ahí para mi. Ella no fue hecha para mi. Ella no es mía.  Entonces yo la cago. Ella se pone brava. Eso habla mucho de mi. Eso habla mucho de ella. La amo. Y hoy siento que se aleja de mi. La estoy perdiendo. Y se que ella me ama. No sera necesario ya decir que eso habla mucho de ella. Yo la amo. Pero yo no estoy bien. Necesito ayuda psicológica. Miles de dudas llenan mi mente. Dudas amorosas, profesionales, fraternales, familiares. Mi futuro me aterra. Mi futuro promete. Soy bueno. Pero no soy bueno para soportar el camino. Lo haré. Yo lo se. Lo haré si la tengo a ella. Porque yo la amo, ella me ama. Y la estoy perdiendo. Eso habla de nosotros. Nos estamos distanciando. Yo incapaz de hacer algo para arreglarlo, me siento aprisionado. Viendo como los ratones roen lentamente los fuertes lazos de oro que nos unen. Los lazos que se formaron de los miles de millones de besos que nos hemos dado. Besos buenos, besos malos. Le chuzé un ojo. Nadie dijo que era bello. Nadie dijo que era bueno. La vida no es tan fácil como se pintaba hace algún tiempo. Solo me preocupaba por tener una novia. Hoy ya soy un adulto. Hace ya unas noches que enterré al niño dentro de mi. Me di cuenta que era tiempo de crecer. Lo enterré. Por mi bien. Era adorable, intenso, caprichoso y detestable. Yo lo amaba. Quisiera ser niño toda la vida. Pero no puedo. Mi vida se va. Me hago viejo. Y si, soy muy muy joven. Pero cuando digo que me hago viejo yo se de que hablo. Ya hablé mucho de mi. Ella me da vida. Ella es joven. Tiene mi edad. Ya hablé mucho de ella. ¿Pero si no hablo de ella ni de mi que me queda? De hecho hablar de mi no tiene sentido alguno. Todas las historias que pude haber contado de mi aburrida vida están ya escritas. En mi cabeza. En un papel. En un blog. Que más da. Nadie las lee. Las escribo para mi. Pero ella es un mundo nuevo. Mucho más grande que este. A ella la podría explorar tres vidas y no la conocería. Pierdo la memoria. Soy muy joven. Yo se porque lo digo. Ella es un misterio. Ella se mueve sola. Ella no me necesita. Ella puede tomar sus propias decisiones. La amo y ella me ama. Y puedo escribir los versos más tristes esta noche. Pero que más da. Ella se me va. Yo no hago nada. Bueno, ya dije que era propenso a cagarla. Yo solo ayudo a que se me vaya más rápido. La pierdo. La perdí. La perderé. Ella se mueva sola. El tiempo dijo. El tiempo dice. El tiempo dirá. Y yo sigo igual de imbécil. Pierdo lo que me importa.  Soy un idiota. La pierdo a ella. Pierdo mi mundo. Ella es el color de este televisor. La sal de esta sopa. Ella hace todo más soportable. Puedo sentirme mal. Puedo pensarla todo el tiempo. Puedo llorar cinco veces el mismo día. ¿Que mas da? ¿Que arreglo con eso? Soy un inútil. Nací solo para vivir. Trabajar, tener una familia. ¿Pero para que? ¿Que tan diferente puede ser estar vivo o estar muerto? Ella se va. Lo se. Ojala se quedará. Darle mil millones de besos más y decirle que la amo. Que cambió mi vida. Que le agradezco eternamente haber nacido, en vez de ser un imbécil espermatozoide perdido en el camino. Mi vida es una tragicomedia. No importa que me pasé. Seguiré vivo. Pero con que sentido si no la tengo a ella. Soy muy muy joven. Pero una mujer como ella no puede existir. Ahí se va la mujer de mi vida. La mujer de mis sueños. Luché por ella desde el principio. Aún lo hago. Soy resistente. Pero aveces lo atacan tantas cosas a uno, que termina por ceder una vez. Para la menos apropiada. Para la más fuerte no tengo defensas. Es una milésima de segundo que me doy para recuperar las fuerzas. Pero en ese mismo instante me ataca. Estoy mal. Mi cabeza va a estallar. Ella se va. Estoy en el piso. No estoy inconsciente pero si paralizado. Solo puedo ver como termina en un caótico fin. Todo por lo que luché alguna vez se va a la mierda. Y no puedo hacer nada aparte de hacerlo peor. Alguna vez quise tener una banda de rock. Amo la música. Aún toco guitarra. Nunca la tuve. Aún la quiero. Aún la amo. Y ella me ama. Pero ella no aguanta más. ¿Que más puedo hacer yo? Callarme y ver como se resuelve. No voy a forzar nada. No quiero forzar nada. La vida no es fácil. Ahí va, la mujer que ame, amo, amaré más que ninguna otra. She moves in her own way. Enjoy the silence. Es hermosa. Despierta en mi mil y un sentimientos. ¿Y que si peleamos? A la hora nos amamos más fuerte que antes. La herí, ella volvió.  Gracias. Ahora es hora que se vaya. Se lo merece. Se merece todo. Se merece está vida y otra. Yo se que su vida no es fácil y aún así está conmigo, sabiendo que yo solo le hago la vida más difícil. La hice sonreír y la hice feliz, si. Pero le hago la vida más difícil. Tenían razón. Soy un estúpido. Mucho ego, poco cerebro. Medias blancas pantalón oscuro maricón seguro. No marica de gay. Marica de imbécil (y me disculpo si hay alguien homosexual leyendo eso, pero para nadie es un secreto que la palabra marica se ha deformado). Por fin lo entiendo. Duerme bien. Sueña conmigo. Olvidarme pronto. Adiós. Espero verte en mi siguiente vida, esa te prometo que no naceré para vivir. Naceré para estar contigo. Te propondré matrimonio, te lo juro. Y procura aparecerte más tarde en mi vida. Solo para asegurarnos de que podamos vivir nuestras vidas juntos. Sin remordimientos. Sabiendo que lo vivimos todo antes. Estoy llorando. Te amo. Se feliz. Soy un imbécil. Aún tengo esperanzas. Pero lo más probable es que esté acertado con todo lo que he escrito en este larguísimo párrafo. Yo se que me ama. Pero no me aguanta. Buenas noches. Buenos días. Buen futuro. La amo y ella me ama. Adiós.

Difícil / Música

Pocas cosas son realmente difíciles en la vida, no importa si te quita el sueño, luego te darás cuenta de que su valor es mínimo y casi omitible. ¿Entonces que es realmente difícil en la vida me pregunte hace unos minutos? Lo único difícil, que te hiere y que deja cicatrices en el alma, es dejar lo que amas, dejar tus sueños, aun sabiendo que no están del todo perdidos, es feo ver como teniéndolos tan cerca, se alejan con unas cuantas palabras que ni sentido tienen. Hablando mas de mi mismo, he dado cuenta que mi vida ha estado cambiando, mas labores, mas deberes, mas derechos, mas amor y finalmente menos tiempo para soñar, mejor dicho menos tiempo para la música. Ahora solo la escucho en el bus mientras pienso en otras cosas y la uso de background mientras leo y mientras escribo. Es triste verla pasar de ese modo a un segundo plano si, pero mas que nada es grave por que la he dejado de sentir, ya no le pongo amor, ¿Donde quedaron todas esas notas enamoradas que mis dedos tocaban en mi hermosa guitarra color cereza? ¿Donde quedó mi corazón? ¿Y mis sueños? Por fin entiendo, a pesar de que no me hace falta nada, porque siento ese vacío dentro de mi... Estoy perdiendo la música... Eso es realmente difícil... Dejar ir tus sueños es mas cruel que incluso negar tu propia existencia... Nunca los botes, a menos de que sea estrictamente necesario... Ah! Y te pido de todo corazón que nunca pierdas la esperanza y la fe, son los únicos dos lugares donde tus sueños pueden vivir...

martes, 17 de julio de 2012

Mentiras (Escucha mientras lees)


- Petulia - The Kooks - 

La apuñale... Me desperté sudoroso. Agitado, más bien asustado. Era tan real. Era de todo menos un sueño. Era una visión. Había visto el futuro. Lo que me daba miedo era lo realista del sueño. Sabía que iba a ser capaz de apuñalarla. A la misma que besaba con tanto sentimiento. A la misma que me abrazaba y me hacia sentir completo. A la misma que me hacia sentirme seguro de mi mismo. Mire a mi lado. En mi mesa quedaba aún un poco menos de medio vaso de agua. Lo tome. Se agito en cuanto lo tome. Estaba temblando. Lo lleve a mi boca. Tome un poco. Respire hondo y me volví a hundir en mis sueños. El día siguiente la vería. Tenia la sensación de que ella también quería matarme y estaba seguro de que esa era la razón de mis sueños.

Tome uno de esos cigarrillos que tanto odio, estos los odiaba más porque no tenían filtro. El humo ascendía en el frió de la lluvia, revelándose así contra el agua en una batalla que duraría la longitud del rollo de papel que sostenía nerviosamente mi mano. Paró un bus. Sabía que era ella. Se me acerco apenas mirándome a los ojos. Yo la abracé. Era como un reflejo, lo hacía cuando no sabía realmente que hacer, lo peor de todo es que sabía que mis abrazos eran los peores del mundo. Ella se soltó rápidamente y empezamos a caminar. El silencio nos torturaba. Empece a preguntarle cosas estúpidas, quería hacerla reír, quería ver si realmente me quería matar. Parecía que no. La hice sentar al lado de la fuente. Me senté allí y ella me veía directo a los ojos. Empece a reír por cualquier cosa. Eran los nervios. Quería evitar lo que venia. Tenia que evitar apuñalarla como en mi sueño. La mire a los labios. Siempre tan atractivos. Finalmente a los ojos. Esos ojos que antes me hacían vibrar, me hacían dar cualquier cosa por verlos, ahora me ahogaban. Quería matarla.
- Quiero verte el resto de mi vida- dijo con mucha ilusión.
- Anoche soñé contigo- le dije.
Entonces se congeló en el tiempo para siempre. Cuando hubo pasado esto, se levantó furiosa y se fue. Yo camine pensando en que había hecho lo que debía, no le había hecho daño. Seguía viva. Entonces me contactó nuevamente. Quería saber porqué. La busque decidido. Crucé sus brazos encima de sus hombros. Ella se resistía a mi abrazo. Le dije que la maquina se había dañado. Entonces un par de lagrimas calleron. Le dije que no podía dejarla así. Ella me dijo que si, me empujó y se fue. Yo entonces volví a donde estaba antes pensando que lo había evitado, Seguía viva después de todo. Fui al baño y me arreglé, lamentándome porque no la volvería a ver. Entonces me pregunte si todavía la amaba.

El sol se puso del otro lado. A ese lado estaba ella. Increíblemente, otra vez. Mi misión evitar matarla.
- ¿Ya se pudrió el queso?
- Todavía no- mentí.
Entonces ella se puso a caminar, por horas y horas pensando fuertemente, a veces llorando y otras gruñendo. Finalmente volvió a mi.
- ¿Podemos darle vuelta a la página?- me preguntó con esperanza en sus ojos.
- Tengo mucho que pensar- inquirí.
Entonces pasó lo inaudito. Todo se tornó negro. Detrás de ella una forma se acercó lentamente. Mientras tanto, ella movía los labios y decía cosas que me eran imposibles de escuchar. La sombra empezó a tomar forma y entre su mano se definió un cuchillo. Entonces esta tomó impulso abalanzandosele. En esto ella se había desesperado y me pedía una respuesta, y yo tratando de salvarla y responderle al tiempo le dije: "Se pudrió". Entonces pasé rápidamente mi mano a su espalda y tomé el cuchillo para salvarla. No sirvió. Estaba clavado y la sombra ya no estaba. El mango del cuchillo estaba en mi mano, el filo en su cuerpo. La había apuñalado exactamente como lo hacía en mi sueño. Solo que peor pues por intentar salvarla, hice una herida aparatosa que le quitó la vida inmediatamente.

Traté. De veras. Hice todo lo posible por no hacerle daño, pero termine haciéndole mucho más del que habría hecho si no hubiera intentado nada. ¿Y ahora como arreglar las cosas si estaba muerta? Se había ido para siempre con la idea de que yo era un asesino rancio y sínico. Lo triste realmente es que no lo era. Como decirle que alguna vez la amé de verdad por mucho tiempo, pero que hace poco me habían entrado ganas de matarla. ¿Como decirle que fue real? Imposible. Me fue imposible por haberle dicho mentiras. El queso se había podrido recientemente y punto. Ahora tendré que sufrir más yo con mi reputación de asesino que ella por no disfrutar de la vida.

domingo, 4 de marzo de 2012

¿Vacaciones?

No estoy seguro como empezó, digo no fue mi culpa pero igual es una situación inesperada, sobre todo si uno está paseando, porque suelen ser tiempos donde el sol brilla sin cansarse y todo parece ser perfecto. Sin embargo parece que Sasaima es un pueblo maldito. Nunca había visto que lloviera tanto en mi vida, menos a esa hora, y menos de ese modo. Todo estaba tranquilo y aunque seguía oscuro afuera ya empezaba un nuevo día. Todos estaban dormidos, pero yo que andaba tomando cerveza hasta no hace mucho tuve, necesariamente que levantarme al baño, entonces fue cuando sucedió, me acorde de lo lindo que era la lluvia para dormir y decidí poner más atención a su dulce sonido. Escuche un rugido, un rugido infernal que no paraba, un rugido que se robó todo mi sueño y me lo cambio por aquel miedo que solía tener cuando pequeño por las noches después de que mi primo me contara historias de terror de nuestro colegio. ¿La diferencia? Esta vez estábamos hablando enserio, el ruido era real, no era un gruñido de perro o un ronroneo de gato, parecía más como si la tierra se estuviera aclarando la garganta desesperadamente. Pensé en despertar a mis papas como solía hacerlo diez años atrás, pero no quería preocuparlos a menos de que fuera absolutamente necesario. Entonces me arme de un valor poco habitual en mí que me duro hasta que me percaté que la luz se había ido. Temeroso agarre una linterna que mi precavido papá había dejado sobre una mesa en ocasión de emergencia. La agarré y me dispuse a salir del cuarto lo cual resulto volverse la pesadilla de hace diez años, oscuridad total, pues era una casa en el campo y ni la luz de la luna ni la luz de la ciudad reflejada en el cielo llegaba a las tímidas ventanas de aquella cabaña. Entonces en mi cabeza aparecían aquellas imágenes de fantasmas que ya creía enterradas en mi mente mientras recorría un corredor que daba a un balcón que tenía un bombillo que para hacerme más macabro el momento alumbraba a medias y más que alumbrar estaba teñido de naranja, a punto de apagarse y apunto de prenderse. Avance y me encontré con algo de lo que pensaba yo era ajeno, un tímido riachuelo que antes pasaba a veinte metros ahora pasaba a tan solo diez, no era la tierra aclarándose la garganta, era un rio con el ruido más intimidante que jamás hubiera escuchado lo cual me aterró pues recordé todas las tragedias últimamente sucedidas en el país con tan brusco invierno. Entonces me abstuve de agitar la linterna hacia arriba pues no quería que pensaran que era una emergencia ya que sabía que había gente que si la necesitaba. Entonces me quede en un choque con la realidad de al menos cinco minutos que se me pasaron como una hora mientras alumbraba entre maravillado por la naturaleza y aterrado aquel riachuelo que era apenas un pedazo de un rio que pasaba no muy lejos de donde yo me encontraba, imaginármelo era el tope de preocupación que podía alcanzar. Sin embargo respire profundo y me calme mire los diez metros que nos separaban de una catástrofe y por alguna razón que ahora me parece ilógica, estuve seguro de que no iba a alcanzar la cabaña y con una confianza inimaginable volví al cuarto y no sé cómo, dormí, tal vez embriagado por el miedo, tal vez ante la situación mi cuerpo hizo un cálculo preciso que me dio seguridad, lo que sé es que estuve acertado. A la mañana siguiente nadie podía creer que no hubiera avisado, ni siquiera yo.

jueves, 23 de febrero de 2012

La Mujer De Mis Sueños

Era el paisaje perfecto, uno de esos lugares donde cualquier otra persona quedaría impactado, menos yo porque soy un poco insensible ante la belleza de la naturaleza. A un lado una casa hexagonal blanca con un balcón que la rodeaba y que era por tanto, hexagonal, tan hermosa que cualquiera viviría ahí, menos yo porque no me suelo impactar fácilmente ante la belleza de la arquitectura. Pero el lugar no era lo hermoso. Lo hermoso era el ambiente que me rodeaba, lo realmente hermoso era el aroma que seguía, olía a mujer y creo que era en un principio lo que me hacía mover lenta y angustiosamente más y más adentro entre la niebla que habitaba el corredor. A pesar del ritmo de mi corazón, que sabía a diferencia de mi a que estaba por enfrentarse, daba cada paso con placer, y trataba de moverme más lento aún para disfrutarlo. Cerré mis ojos por un momento porque me dio miedo quedarme ciego, pero entonces entendí que si no corría el riesgo no valdría la pena y por eso abrí los ojos. Pronto encontré recompensas por mi valentía, entre la blancura de aquel balcón, apareció una tímida silueta curva que se dibujaba tan suave como la dulce voz que empezaba a sonar. Respire hondo, ignore el temblor en mis piernas y seguí moviéndome lento no sin antes haber percatado mi error de mi apresurada conclusión, allí lo hermoso eran aquellas curvas grisáceas que, a medida que me acercaba, se tornaba por partes colorida. Y disfrute ver la transformación del blanco a diferentes colores pasando por múltiples gamas hasta que estuve lo suficientemente cerca como para disfrutar otra cosa. Solo vi su pelo negro y mi corazón se encargó de decirme de una vez por todas quien era. Ella la que alguna vez tuve pero tuve que dejar ir, la que siempre me había atraído pero sabía que era imposible, sin embargo pensé que si la vida nos había traído juntos a tan magnifico lugar era por algo y le confesé mi amor. Me miro tal y como esperaba, con sus ojos llenos de dulce y claro café, llena de pasión, pero supe que ella también sabía que lo nuestro era prohibido. Entonces se arrodilló lentamente posando sus manos sobre la pared blanca que se encontraba a su izquierda. Estando ahí, me miro profundamente para luego girar lentamente su cabeza y besar la pared por la que antes sus blancos brazos habían desfilado. A continuación se levantó y me miro nuevamente, con lo que mi corazón me indico nuevamente que hacer, me arrodille y bese exactamente el mismo lugar. Entonces ella sonrió y se fue lentamente, me paré desilusionado pero con la satisfacción de haberlo intentado, entonces de la niebla apareció nuevamente arrepentida. Entonces acerco lentamente su boca a la mía y aunque me gustaría relatar que me había equivocado una tercera vez ya que lo hermoso eran sus labios, fue justo ese momento en el que desperté del mejor sueño que he tenido.

lunes, 28 de noviembre de 2011

El Sueño Del Vaquero (Escucha Mientras Lees)

- Black Mud - The Black Keys -
Miré en mi bolsillo y encontré un hermoso recuerdo, nuestras lagrimas mezcladas. Me bajé del tren que me llevaba por un paisaje que se me antojaba muy familiar. Como si alguna vez hubiera estado en un desierto digno de mil historias fantásticas sobre vaqueros. Prendí uno de aquellos cigarrillos que odiaba pero que me inspiraba confianza y me senté a esperar entre el sol y la luna hasta que al fin la vi en la lejanía. Cada paso que daba me aceleraba mas el corazón. Nunca antes le había dicho que la amaba ni habría imaginado hacerlo, mucho menos en un lugar tan extraviado o en un momento tan común, pero es que escuchar música con una mujer al lado siempre ha sido un riesgo para mi. Así que había estado dándole vueltas en mi cabeza desde la última vez que la vi y a la noche anterior la idea se volvió contra mi y no me dejo dormir. Todo por que considere que ya no podía enmendar mi error, solo me quedaba ser feliz aunque costara herir un poco a una de las personas mas importantes de mi vida y decepcionar a las pocas personas a las que le importaba. Avanzó más y, ella, al notar que a medida que se acercaba mi cara de sufrimiento se acentuaba, incrementó el ritmo como si disfrutara torturarme. Sabía que el tren partiría la mañana siguiente y nunca mas en mi vida volvería a verla, aún así me pareció importante que supiera que la amaba, por ello, cuando llego, la abracé y le cogí la mano, como haría cualquier otro día. Entonces le dije: "te tengo que decir algo importante", y la sumergí en nuestra intimidad.
-¿Has soñado alguna vez?- le insinué.
-No.
-Pues anoche yo lo hice- le dije lamentándome, como quien confiesa un pecado.
-Ah!
-De hecho he soñado desde la ultima vez que te vi- dije con voz baja, con la esperanza de no ser escuchado- aunque... tu nunca has aparecido en mis sueños...
Entonces una lagrima rodó por su mejilla y he de aceptar que me tente a recogerla con la lengua, pero cuando vi que estaba paralizada supuse que no era lo adecuado. Esperé y decidí sentarme a fumar otro cigarrillo de aquellos que odiaba mientras esperaba a que su hermosa voz se liberara de su cuello, pero entonces me fume dos y tres. Me puse de pie, la abracé nuevamente y pellizque sus labios con los míos un trío de veces, (por que los pares de veces están trillados) y le susurre al oído para que quedara entre ella y yo: "te amo"... Entonces me acerque a su pecho y... trate de escuchar. Su corazón había dejado de latir, encambio el mió no se había detenido ni un poco desde que la había visto en la lejanía de aquel fantástico paisaje. Así, me fui convencido de que mi corazón le había robado todas las palpitaciones al suyo cuando la besé y que no me importaba que no me hubiera dicho que ella también me amaba, ya que de igual forma no volvería a verla.
Y la deje parada, sin moverle ni un solo pelo desde que le confesé que la amaba, a la merced del despiadado viento de aquel cuento de vaqueros que acababa de vivir y que terminó conmigo pegado a la ventana del tren, contemplando por última vez su belleza que empezaba a perderse entre el polvo.